Suelo
salir a correr los días que me aplastan la cabeza, y no solo por el
tiempo de mierda que estamos teniendo, sino por las ganas que tengo
de dejar mi trabajo y no puedo. Bueno, poder puedo, pero luego
vendrán las lamentaciones y los porque. Lo que digan los demás me
da igual, soy yo. Bueno, más bien mi cabeza. Mira que intento hacer
cosas para no escucharla, pero siempre consigue un momento para
colarse y ponerme malo.
Corro
deprisa y paro, corro deprisa y paro, está comenzando a llover y no
me gusta, pero aun así corro aún más, pienso que atravieso la
lluvia y que casi ni me toca por la velocidad a la que voy, sonrió
para dentro y siento el corazón desbocarse.
Corro
hacia un puente y me pongo bajo él para estirar mientras aprovecha
la maldita lluvia dejar de soltar agua. Estiro bien cada músculo y
me siento sobre una roca a contemplar como cada vez llueve y llueve
más. Mis zapatillas están empapadas como el resto de mí. Muevo los
dedos dentro del calcetín y los siento como garbanzos en remojo.
Decido seguir mirando la lluvia y a lo lejos veo a alguien corriendo
como un loco hacia mí. No le veo con la lluvia bien, pero cada vez
está más cerca. Me levanto y lo veo entrar cubierto de agua y
maldiciendo.
Lo
miro como intenta sacarse el mayor agua de encima y me entra la risa,
miro para otro lado avergonzado y le escucho decir.
Debo
de estar muy divertido, ja, ja, ja.
Lo
siento de veras.
Tranquilo
entre como una manada de lobos, ja, ja, ja.
Estoy
igual que tú, aunque llevo un rato cobijado.
Menos
mal que el móvil lo deje en la moto, menos mal.
Pues
si el mío porque es acuático, creo que si no ya estaría pensando
en comprar arroz, ja, ja, ja.
Ja,
ja, ja.
Se
acerca hacia mí y quitándose el pelo mojado de la frente se lo echa
hacia atrás y me dedica una sonrisa.
Soy
Luis.
Isaac.
Encantado.
Igual.
Me
siento en la piedra antes de que se me salga el rabo y el corazón.
¿No
va a parar verdad?
Según
mi móvil no.
Que
mierda, vine hoy hacia aquí por cambiar de ruta y me ha salido mal
la jugada.
¿Vives
muy lejos?
No
mucho, pero para coger la moto no está el tiempo.
Ya
es verdad.
Además,
como siga lloviendo así nos tendremos que ir.
Vivo
cerca por si te apetece secarte y esperar un poco.
Vaya...
¿Qué?
¿Me
invitas a tu casa?
Sí.
Y
si soy un psicópata.
No
tienes pinta la verdad.
¿A
no? ¿Y de qué tengo pinta?
Ahora
mismo de algo muy mojado, ja, ja, ja.
Muy
gracioso.
¿Podemos
pasar antes por mi moto, cojo el móvil y la cartera?
Claro.
Mi casa está por allí.
Mi
moto también.
¿A
la de tres?
1,2
y 3.
Salimos
escopeteados del túnel hacia una avalancha de agua que caía como si
no fuera a llover nunca más. Conseguimos llegar a la moto y tras
sacar sus cosas y meterlas en resguardo fuimos de nuevo corriendo
hasta mi portal, donde una vez dentro resoplamos y nos reímos de la
situación.
Ja,
ja, ja.
Vaya
dos.
Venga
ven subamos.
Ok.
Entramos
en casa y fui directo al aseo, estaba muerto de frío.
Vino
tras de mí como un corderito y entrando al aseo comencé a
desnudarme.
Se
me quedo mirando con cara de abobado mientras me desnudaba entero
delante de él. Entre en la ducha y mirándolo tras la mampara me
reí.
Cuando
salió el agua caliente creí ver y tocar el cielo. Solté varios
quejidos mientras él maldecía de lo que le costaba quitarse la
ropa.
Joder
que gusto, salgo en nada.
Tranquilo
habrás salido y aún estaré pegándome con los calcetines, parece
que se han quedado pegados al pie, ja, ja, ja.
Me
reí mientras apagaba el agua y cogía una toalla. Salí mientras me
secaba y allí lo tenía desnudo frente a mí con una cara de frío
increíble. Me aparté un poco y lo dejé pasar.
Fui
a mi cuarto y tras vestirme le busque ropa y se la deje en el baño.
Encendí el secador y me puse a secármelo mientras admiraba su
silueta tras la mampara.
Cerro
el agua y escuché la mampara abrirse. Salió empapado pero esta vez
todo ruborizado y con la piel roja.
Toma
anda.
Gracias.
Te
he dejado ropa aquí y unas zapas. Mire y tenemos el mismo número.
Joder,
no sabes cuanto te lo agradezco.
Yo
sí que se lo agradecía al mientras se secaba delante de mí y le
daba bien con la toalla en su entrepierna viendo como sus huevos y un
rabo bien apañado se meneaban de un lado a otro.
Bueno
me salgo voy a hacer un té, ¿te apetece?
Creo
que me acabo de enamorar de ti, ja, ja, ja.
No
será para tanto.
Agarre
el pomo y salí hacia la cocina como en una nube. Sabía que no era
verdad, pero la ilusión la tenía encima. Seguro que era el típico
hetero que suelta esas cosas con normalidad a sus amigos gais. Puse a
calentar el agua y sacando dos tazas y dos bolsas de te me senté a
ver como bullía.
Me
senté en la mesa de la cocina y dejé los dos tés a un lado para
que se enfriaran un poco. Escuche como encendía el secador y como
ronroneaba algo como una canción. Agarre la taza y sonreí, se me
hacía extraño tener a alguien en casa y mucho más en mi cuarto de
baño. Me deje llevar por el calor del te y pegue un pequeño sorbo.
Entro
diciéndome eso y viniendo directo a mí me agarro la cara y me dio
un pico. Me quede como medio embobado y extasiado a la vez. Él se
sentó a mi lado y cogiendo la taza se la llevo a los labios y dio un
pequeño sorbo.
Gloria.
Esto...
parece que no para...
Eso
parece, me tomo esto y pido un taxi que ya has hecho bastante.
No
me molestas, además vivo solo.
Que
bien, yo comparto piso, ¿y cómo que tienes este pisazo, eres
médico o algo?
No
que va, mis abuelos en herencia fui su único nieto.
Ahhhh
vaya que putada.
¿La
casa?
No
que se murieran.
Ahhhh
yaaaa, Ja, ja, ja, si fue una putada la verdad.
Me
encanta, es espaciosa y la tienes muy bien decorada, es como muy
familiar.
Gracias.
Él
te está muy rico.
Me
alegro. Oye te apetece que veamos una peli o una serie por hacer
tiempo a que descampe.
Estaría
bien sí.
Fuimos
al salón y tras más de media hora para elegir una peli nos pusimos
a ver una.
Entre
él te, la manta y el cansancio nos quedamos dormidos. Yo me desperté
como a las doce de la noche y por un momento creí que estaba
soñando. Lo tenía apoyado en mi hombro mientras soltaba pequeños
suspiros muy tiernos. No quería despertarlo, pero me meaba que daba
gusto. Me moví un poco y tras moverlo con cuidado abrió los ojos.
Que...
donde estoy...
Tranquilo
estas en mi casa.
Joder
tío perdona... ¿Qué hora es?
Más
de las doce.
Joder,
me tenía que haber ido lo siento.
No
pasa nada.
Me
levante y tras mear mire por la ventana y continuaba lloviendo.
Llueve
mucho, quédate a dormir y mañana te vas.
No
que va tío que bastante te he molestado ya.
Pero
que dices si eres el mejor anfitrión que he tenido.
Ja,
ja, ja. Me sabe fatal de verdad. Tráeme algo para taparme y duermo
aquí si eso.
Anda
ven y cállate.
Tengo
otra habitación, pero sobre esa cama hay ropa y mierdas que no
pensaba quitar ahora mismo. Lo llevé a mi cuarto donde tenía una
cama de 2x2.
Ostras
que cama más grande.
Por
mí la hubiera comprado más grande, pero no quería abusar.
Ja,
ja, ja.
Duerme
aquí y mañana te vas, yo no me muevo casi.
Venga
va...
Encendí
la luz de la mesilla y me quité los pantalones quedándome en slip.
Él me miro e hizo lo mismo.
Y
así entre risas nos metimos en la cama.
Apague
la luz y la oscuridad nos cubrió y el sonido de la lluvia nos
acompañó junto a nuestros pensamientos.
Me
puse tan nervioso que casi me caigo de la cama, sentí el corazón
desenfrenado y de pronto sentí su mano sobre mi brazo.
Isaac.
Dime.
No
pretendía asustarte.
No
es que...
Sentí
como su cuerpo se acercaba al mío y unos sudores fríos recorrieron
mi ser.
Te
molesta que este tan cerca.
No.
Me gusta.
Eres
un regalo, sabes.
Ufffff...
y yo pensando que eras hetero, ja, ja, ja.
Ja,
ja, ja.
En
serio no...
No
me dejo terminar. Sus labios se unieron a los míos y sus manos
comenzaron a recorrer mi espalda.
Y
así, sin encender la luz, nos despojamos de la poca ropa que
llevábamos y nos dejamos llevar por la pasión. Nuestros rabos
unidos eran fuego y tras la corrida conjunta eran lava. Agitados y
agotados me quede sobre su pecho hasta que note su respiración más
lenta y nos dormimos.