1.8.26

RelAtO. La FaCuLtAd NuDiStA, paRtE 2



Segundo Año 

David bajó del autobús con la polla ya medio dura solo por el olor del campus. El segundo año. Regresaba más cachondo, más seguro y con el culo entrenado para recibir vergas de todos los tamaños. Este año lo asignaron a la Residencia Omega: una habitación enorme con ocho camas dispuestas en círculo. Siete compañeros nuevos (más él) que ya estaban desnudos, charlando y tocándose sin vergüenza.

—Bienvenido de nuevo, leyenda —dijo el primero en acercarse. Se llamaba Víctor, un moreno de 21 años, cuerpo de gimnasio, pectorales marcados y una polla gruesa de 20 centímetros que colgaba pesada entre unas piernas fuertes, con un piercing en el frenillo que brillaba—. Somos los “Ocho Salvajes”. Aquí no hay reglas de decencia.

Los demás se presentaron uno a uno, todos desnudos, todos con pollas de distintos tamaños y grosores:
Lucas: el rubio delgado del año pasado, ahora más definido, verga larga y curva hacia arriba.
Javier: peludo, oso joven, polla corta pero extremadamente gruesa, huevos enormes.
Mateo: el twink de 19, culo redondo y perfecto, polla pequeña pero siempre dura.
Raúl: el coordinador del año anterior, ahora estudiante avanzado, verga monstruosa.
Pablo: moreno de ojos verdes, polla venosa y recta.
Sergio: el más alto, polla negra de 23 cm, gruesa como una muñeca.

David sintió cómo su propia verga se endurecía completamente al verlos. Los ocho se abrazaron en un nudo de carne caliente. Pollas rozándose, manos agarrando culos, dedos probando agujeros.

—Primera noche de bienvenida —anunció Víctor—. Regla: nadie se corre hasta que todos hayan probado todos los agujeros.

La orgía empezó suave pero subió rápido. David se arrodilló en el centro. Ocho pollas rodeándolo. Primero lamió los huevos peludos de Javier, saboreando el sudor salado del viaje. Luego se metió la polla gruesa de Víctor hasta la garganta, sintiendo el piercing frío contra su lengua. Mientras tanto, Mateo le comía el culo con hambre, metiendo la lengua profunda y haciendo que David gimiera alrededor de la verga de Víctor.

Lucas se colocó detrás de Mateo y lo penetró de un empujón. El sonido húmedo de polla entrando en culo lubricado con saliva llenó la habitación. Raúl folló a Pablo contra la pared, sus huevos grandes golpeando con fuerza. Sergio levantó a David en el aire como si no pesara nada y lo empaló en su enorme polla negra.

—Joder… qué apretado sigues —gruñó Sergio mientras lo bajaba centímetro a centímetro. David sentía cada vena, cada latido dentro de su intestino. El dolor inicial se convirtió en placer puro cuando la polla le tocó la próstata.

Los ocho formaron una cadena: David follado por Sergio, Sergio follado por Raúl, Raúl por Javier… y así hasta cerrar el círculo con Mateo chupando la polla de David. Movimientos sincronizados, sudor corriendo por espaldas y culos, gemidos y sonidos obscenos de carne chocando. El aire olía a sexo masculino: sudor, precum, culos calientes.

David fue el primero en correrse. Su polla explotó en la boca de Mateo mientras Sergio le llenaba el culo con chorros calientes y espesos. Uno tras otro se corrieron, pintando cuerpos y caras. Al final los ocho se tumbaron en un montón pegajoso de semen, riendo y besándose.

Clases del segundo año

La asignatura “Fisiología del Placer Masculino” era la favorita. El profesor Carlos, un hombre de 38 años con cuerpo velludo y una polla de 22 cm que nunca bajaba del todo, daba clases prácticas diarias.

—Hoy estudiaremos la resistencia anal —dijo Carlos un lunes—. David y Víctor, al frente.

Los dos se pusieron en cuatro patas sobre la mesa grande. Carlos lubricó sus culos con aceite especial y empezó a follarlos alternando. Primero entraba lento en David, girando las caderas para rozar la próstata. Luego sacaba y penetraba a Víctor con fuerza. Los compañeros tomaban apuntes… y se pajeaban.

—Mirad cómo se abre el ano de David. Rosado, elástico, tragando mi verga hasta los huevos —explicaba Carlos mientras embestía. David gemía alto, su polla goteando precum en el suelo.

Después invitó a cinco estudiantes a unirse. David terminó con tres pollas intentando entrar en su culo al mismo tiempo. Dolor y placer extremo. Su agujero se estiró obscenamente, rojo e hinchado, mientras chorros de semen lo llenaban hasta rebosar. Cuando se levantó, el semen le chorreaba por los muslos en ríos blancos.

En “Historia del Sexo Masculino” el profesor Antonio (el mismo del año pasado) los hacía recrear escenas históricas. “La orgía romana”: todos desnudos, tumbados en cojines, comiendo uvas mientras se follaban. David fue el “esclavo favorito” del emperador (Antonio), quien lo folló durante toda la clase delante de todos, describiendo cada embestida como si fuera una lección.

—Observad cómo contrae el esfínter cuando está a punto de correrse… —decía Antonio mientras aceleraba, sus huevos peludos golpeando el culo de David con fuerza. David se corrió sin tocarse, disparando semen sobre su propio pecho.

Vida en la residencia Omega

Cada noche era diferente y más salvaje.

Una noche hicieron “Noche de Doble Penetración”. David se sentó sobre la polla gruesa de Raúl, bajando hasta que sus huevos se tocaron. Luego Víctor se colocó encima y empujó su verga junto a la de Raúl. David gritó de placer cuando dos pollas lo abrieron al límite. Sentía los dos troncos latiendo dentro de él, rozándose entre sí a través de la fina pared. Los demás los rodeaban pajeándose y corriéndose sobre sus cuerpos unidos.

Otra noche fue “Carrera de Corridas”. Ocho chicos en fila, culo en pompa. Cada uno tenía que follar al siguiente durante exactamente un minuto antes de pasar al siguiente. David folló a todos sus compañeros, sintiendo culos diferentes: el apretado de Mateo, el peludo y cálido de Javier, el profundo y experimentado de Raúl. Al final todos se corrieron casi al mismo tiempo, creando un charco enorme de semen en el suelo que luego lamieron entre risas.

Los fines de semana organizaban “Fiestas Temáticas”:

Fiesta de Orina: En las duchas, meando sobre los cuerpos de los demás mientras se follaban. David abrió la boca y dejó que Sergio le meara directamente mientras lo penetraba.

Fiesta de Fisting: David logró meter medio brazo en el culo de Javier, que gemía como un cerdo en celo, su polla gruesa disparando semen sin parar.

Noche Sin Lubricante: Solo saliva y precum. David folló el culo de Lucas durante casi una hora, entrando y saliendo con sonidos húmedos y sucios hasta que ambos estaban cubiertos de fluidos.

El Gran Evento: La Semana del Orgullo Nudista

La culminación del segundo año fue la Semana del Orgullo. Todo el campus participó en una mega-orgía de 48 horas.

El primer día: “Desfile de Pollas”. Todos los estudiantes marcharon desnudos por el campus, pollas erectas pintadas de colores. David llevaba la suya decorada con purpurina. En cada parada había estaciones de sexo: mamadas colectivas, folladas en bancos, etc.

El segundo día: “Torneo de Resistencia”. David llegó a la final contra Raúl. Los dos se follaron mutuamente durante horas delante de todo el campus. David montó la enorme polla de Raúl, rebotando con fuerza, su propio culo rojo e hinchado tragando cada centímetro. Raúl lo ponía en misionero y lo embestía salvajemente, haciendo que la polla de David saltara y salpicara precum.

—Quiero tu semen dentro hasta el fondo —suplicaba David.

Raúl rugió y se corrió tan fuerte que el semen salió a presión alrededor de su polla, chorreando del culo abierto de David.

La última noche fue la “Corrida Masiva Total”. Más de 3000 hombres reunidos en el campo central. David y sus siete compañeros fueron elegidos como “Receptores Centrales”. Los ocho se colocaron en una plataforma elevada, culos en alto, bocas abiertas.

Uno por uno, los miles de estudiantes se acercaron y se corrieron sobre ellos o dentro de ellos. David perdió la cuenta de cuántas cargas recibió. Su pelo, cara, espalda, culo y piernas estaban completamente cubiertos de semen espeso y caliente. Sentía cómo su interior estaba inundado, el líquido saliendo a borbotones cada vez que alguien nuevo lo follaba.

Sus siete compañeros lo rodeaban, besándolo, lamiendo el semen de su cuerpo, follándolo mientras otros se corrían encima. Fue un mar de carne, gemidos, sudor y placer absoluto.

Al final de la semana, David apenas podía caminar. Su culo estaba hinchado, rojo, permanentemente abierto y chorreando. Pero sonreía como nunca.

Epílogo del segundo año

La última noche en la residencia, los Ocho Salvajes se reunieron por última vez. No follaron con furia esta vez. Fue lento, cariñoso y profundo. David se tumbó en el centro y dejó que sus siete compañeros lo penetraran uno tras otro, despacio, mirándolo a los ojos, besándolo mientras descargaban dentro de él.

—Este año ha sido el mejor de mi vida —susurró David, con la voz rota de tanto gemir, mientras Víctor le llenaba el culo por última vez.

Cuando el autobús lo llevó de vuelta a casa, David ya no se molestó en vestirse. Se quedó desnudo en el asiento, polla semi-dura, culo todavía goteando recuerdos de miles de polvos.

Sabía que volvería para el tercer año.

MoStrANdO

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

RelAtO. La FaCuLtAd NuDiStA, paRtE 1




David bajó del autobús con la mochila al hombro y el corazón latiéndole como un tambor. Tenía diecinueve años, cuerpo atlético de gimnasio y una polla que ya empezaba a despertar solo con el aire fresco rozándole los huevos. La foto que había visto en la web de la Facultad Nudista Masculina de Verano no mentía: era un campus entero donde nadie llevaba ni un hilo de ropa. Solo hombres. Solo carne expuesta, sudor, y reglas muy claras: todo valía mientras fuera consentido y divertido.

—Bienvenido, novato —le dijo un tipo alto y peludo que lo esperaba en la entrada. Se llamaba Raúl, coordinador de primer año, y su verga colgaba gruesa y semierecta entre unas piernas musculosas—. Aquí se deja la vergüenza en la puerta. Y la ropa también.

David se quitó la camiseta, los pantalones y los calzoncillos allí mismo, sintiendo cómo el sol le calentaba el culo desnudo. Su polla, de buen tamaño incluso flácida, se balanceó al caminar. Raúl la miró sin disimulo y sonrió.

—Buen material. Vas a encajar perfecto.

El campus era un paraíso de cuerpos masculinos. Chicos de todas las edades entre 18 y 25, profesores maduros con pollas pesadas y estudiantes con verguitas juveniles que se ponían duras al menor roce. Nadie se tapaba. Algunos caminaban con erecciones completas, otros charlaban tranquilamente mientras sus huevos se balanceaban al ritmo de la conversación.

David fue asignado al dormitorio compartido de la residencia Alfa. Cuatro camas, cuatro chicos desnudos. Su compañero de litera era Marcos, un moreno de pelo rizado y una polla gruesa que ya apuntaba hacia arriba cuando lo vio entrar.

—Ey, David. ¿Primera vez nudista? —preguntó Marcos, rascándose los huevos sin vergüenza.

—Si, estoy cachondo perdido —admitió David riendo.

—Bien. Aquí la regla es: si se te pone dura, se te pone dura. Nadie se ofende. De hecho, suele terminar en algo bueno.

Esa misma tarde tuvieron la orientación. En el auditorio principal, quinientos chicos desnudos sentados en bancos de madera. Las pollas descansaban sobre los muslos, algunas medio duras por el roce de las nalgas contra la silla. El rector, un hombre de unos cuarenta y cinco años con cuerpo de nadador y una verga enorme que reposaba sobre sus huevos peludos, dio el discurso.

—Bienvenidos a la Facultad Nudista. Aquí aprenderán historia, matemáticas, literatura… y sobre todo, a disfrutar de sus cuerpos y los de sus compañeros. Las clases son obligatorias, pero las mamadas entre clases son optativas y muy recomendadas.

Todo el auditorio rio. David sintió su polla endurecerse contra su vientre. Marcos, sentado a su lado, se inclinó y le susurró:
—Después de esto te hago un tour privado.

La primera clase fue Anatomía Avanzada. El profesor, un hombre musculoso llamado Esteban, estaba completamente depilado excepto por un triángulo de vello encima de su polla gruesa y venosa.

—Hoy estudiaremos la respuesta eréctil —dijo Esteban, y se acarició la verga lentamente hasta que se puso dura como una barra de hierro, goteando precum transparente—. David, sube al frente. Tú serás el modelo de hoy.

David caminó hasta el estrado con la polla ya medio dura. Los ojos de todos los compañeros lo recorrieron: su culo firme, sus abdominales marcados, su verga que empezaba a levantarse.

Esteban le pidió que se pusiera de rodillas sobre la mesa de demostración. Le separó las nalgas con las manos grandes y calientes.

—Observen el ano. Rosado, apretado… perfecto para estimular la próstata.

Y sin más, Esteban metió dos dedos lubricados con su propia saliva dentro de David. El chico gimió alto, su polla dio un salto y se puso completamente dura, golpeando contra su abdomen. Los estudiantes tomaban notas, pero muchos ya se estaban pajeando discretamente.

—Marcos, ven. Demuestra cómo se hace una buena felación educativa.

Marcos no se hizo rogar. Se arrodilló frente a David y se metió toda la polla de su compañero hasta la garganta en un solo movimiento. David gruñó, agarrando la cabeza de Marcos mientras el profesor seguía follándolo con los dedos, tocándole la próstata una y otra vez.

—Miren cómo se hincha la verga —explicaba Esteban—. Cómo palpita la vena dorsal. Cómo los huevos se contraen cuando está cerca.

David no duró mucho. Con un gemido ronco se corrió dentro de la boca de Marcos, disparando chorros espesos que el chico tragó con gusto. El auditorio aplaudió.

—Excelente demostración —dijo Esteban, y se pajeó hasta correrse sobre el culo de David, pintándolo con semen caliente.

Así eran las clases.

Por las tardes había “deportes integrales”. Fútbol nudista, donde las pollas se balanceaban al correr y los placajes terminaban en toqueteos. Baloncesto, donde saltar para encestar hacía que los huevos golpearan contra los muslos. Y la especialidad: lucha grecorromana desnuda. David se emparejó con un rubio llamado Lucas, cuerpo delgado pero fuerte. Se agarraron, sudorosos, pollas rozándose, culos expuestos. Lucas terminó encima, frotando su verga dura contra la raja de David hasta que ambos se corrieron entre los dos, semen mezclándose sobre sus abdominales.

Las noches en la residencia eran puro vicio. Los cuatro compañeros de habitación terminaban en una orgía casi todas las noches. David descubrió que le encantaba comer culos. Se arrodillaba detrás de Marcos, le separaba las nalgas peludas y metía la lengua profundo, saboreando el gusto salado y masculino mientras Marcos gemía y pedía más.

—Fóllame, David —suplicaba una noche, con la cara contra la almohada y el culo en pompa.

David escupió en su polla dura y empujó. Centímetro a centímetro entró en ese culo caliente y apretado. Marcos gruñía como un animal. Los otros dos compañeros, Pablo y Sergio, se pajeaban mirándolos, luego se unieron: Pablo metió su polla en la boca de Marcos mientras Sergio lamía las bolas de David.

El sonido era obsceno: carne golpeando carne, gemidos, el chapoteo del sudor y el semen. David follaba con fuerza, agarrando las caderas de Marcos, viendo cómo su polla entraba y salía de ese agujero rosado que se contraía alrededor de él. Cuando se corrió, llenó el culo de Marcos con chorros calientes. Luego se arrodilló y lamió su propio semen saliendo del agujero abierto.

Los fines de semana había fiestas temáticas. La “Noche de la Corrida Colectiva” fue legendaria. En el gimnasio principal, más de doscientos chicos desnudos formaron un círculo enorme. En el centro, cinco “receptores” voluntarios, entre ellos David, arrodillados con el culo en alto.

Uno por uno, los chicos del círculo se acercaban y se corrían sobre ellos. David sentía chorro tras chorro cayendo en su espalda, en su culo, en su pelo. Algunos le apuntaban directamente al ano abierto y disparaban dentro. Al final estaba cubierto de semen, blanco y espeso, goteando por todas partes. Luego los cinco receptores se follaban entre ellos en una orgía resbaladiza y caótica, riendo y gimiendo mientras el semen de doscientos hombres les servía de lubricante.

David se volvió popular. Tenía un culo perfecto y una polla que nunca bajaba del todo. Los profesores lo invitaban a “clases particulares”. El de Literatura Clásica, un hombre maduro llamado Antonio con una verga enorme y venosa, lo follaba sobre su escritorio mientras le leía fragmentos de Safo adaptados a hombres:

—“Deseo tu polla gruesa abriéndome…” —recitaba Antonio mientras embestía profundo, sus huevos pesados golpeando contra el culo de David.

David gemía y respondía:
—Sigue, profesor… rómpeme el culo con esa verga de profesor cachondo.

Y Antonio se corría dentro, dejando que el semen le chorreara por los muslos cuando se levantaba.

En las duchas comunes, que eran enormes salas abiertas sin divisiones, siempre había acción. David aprendió a disfrutar de las “duchas dobles”: dos chicos enjabonándose mutuamente, pollas resbaladizas frotándose, dedos explorando culos, bocas tragando vergas bajo el agua caliente.

Una tarde, David y tres amigos decidieron hacer una “cadena de folladas”. David follaba a Marcos, Marcos follaba a Pablo, Pablo follaba a Sergio. Cuatro pollas, cuatro culos, moviéndose en ritmo perfecto. El sonido era hipnótico: plap-plap-plap de caderas contra nalgas. Cuando David se corrió dentro de Marcos, la cadena entera explotó en orgasmos casi simultáneos, semen corriendo por piernas y cayendo al suelo.

Las semanas pasaron entre clases, polvos, risas y más polvos. David se sentía libre como nunca. Su cuerpo estaba siempre expuesto, siempre disponible, siempre deseado. Aprendió a correr con la polla dura sin vergüenza. Aprendió a sentarse en clase con el culo lleno de semen de la mamada anterior. Aprendió que la amistad entre hombres podía ser tan profunda y sucia como quisieran.

El último día del semestre hubo la Gran Fiesta de Graduación Nudista. Toda la facultad reunida en el patio central. Un escenario enorme donde los mejores “alumnos destacados” (los más folladores y follados) recibían premios.

David subió desnudo, polla balanceándose, culo todavía rojo de la follada matutina con Raúl. Le dieron el premio a “Mejor Culo del Año” y “Mejor Garganta Profunda”.

—Gracias —dijo David al micrófono, con la voz ronca de tanto gemir—. Esta facultad me enseñó que no hay nada más natural que estar desnudo, cachondo y rodeado de pollas y culos dispuestos. ¡Viva la Facultad Nudista!

El público rugió. Luego comenzó la orgía final: más de mil hombres desnudos follando en todas las combinaciones posibles. David terminó en el centro, con una polla en la boca, otra en el culo, y dos en cada mano. Semen por todas partes. Sudor. Risas. Gemidos. Placer puro y sin vergüenza.

Cuando el semestre terminó, David ya no era el chico tímido que había llegado. Era un hombre desnudo, orgulloso de su cuerpo y de su deseo. Prometió volver el siguiente año.

Y mientras subía al autobús de regreso, todavía desnudo porque ya no quería ponerse ropa nunca más, sintió su polla endurecerse solo de recordar todo lo vivido.

La Facultad Nudista no era solo una universidad.

Era el lugar donde los hombres aprendían a ser completamente, gloriosamente, obscenamente libres.

EmpAlmADoS

Este resumen no está disponible. Haz clic en este enlace para ver la entrada.

vIdeOS