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6.8.22

ReLaTo. PrIMoS 2ª parte.

 


Me despierto sintiendo su cuerpo pegado al mío. Es verano y entra un poco de aire por la ventana. Me pego más a su cuerpo y agarrándole una mano se la beso. Le miro cada dedo, las uñas, le beso cada dedo y sonrió.
  • Buenos días besucón.
  • Buenos días, no me podía resistir, tienes unos dedos tan bonitos.
  • ¿Cómo mi pene?
  • Casi tan bonitos, nada se puede igualar a tu pene.
  • Ja, ja, ja.
Se acerca más a mí y siento su erección en mi culo. Lo muevo y abro las piernas ligeramente. Meto su rabo entre mis piernas y las vuelvo a cerrar.
  • Me aprisionaste.
  • Si solo saldrás bajo tortura.
  • Ja, ja, ja.
Comienza a mover sus caderas y su pene entra y sale de entre mi ingle. Me chupo un poco varios dedos y los llevo a donde sale su glande. Coloco los dedos como si fuera agarrar algo y dejo que entre y salga su glande.
  • Diossss...
  • Parte de la tortura.
  • Me gusta... mucho...
El continua lentamente y yo cuando se me seca me vuelvo a echar saliva. Óscar besa mi cuello y con la mano libre me acaricia el pecho. Se centra en uno de mis pezones y me hace soltar un gemido metiendo la cabeza en la almohada.
  • Debemos recordar que ya no estamos solos.
  • Ufff... será complicado, pero intentaré no olvidarlo.
Mi pezón está duro, al igual que mi polla. Su rabo cada vez está más duro y siento como aprieta entre mi ingle. Acelera un poco y yo me echo bien de saliva. Me muerde la oreja y me besa el cuello.
  • No puedo más...ahhhh...
  • Córrete...
Suelta lefa en mi mano varias veces y lentamente va parando el ritmo. Tengo la mano llena de su lefa, me la miro y miro mi polla. Me pongo boca arriba y me la agarro con la lefa de Óscar cayendo por todos lados.
  • Ian...
Se pega a mí y me besa para después apoyar su cabeza en mi vientre. Me da lametazos en la punta y yo ya no aguanto más. Acelero más y más y cuando estoy a punto de soltar la primera lefada siento sus labios, rodear mi glande y recibir mi lefa. Continuo masturbándome hasta que siento que no puedo más y soltando mi polla, él se acerca más y se la mete de lleno. Agarrando la almohada meto mi cara en ella y resoplo de la gran sensación que estoy viviendo.

Por fin, Óscar suelta mi rabo y salgo de entre la almohada.
  • Hola.
  • Hola.
  • Sabe muy rica la mezcla de nuestras lefas.
Le miro avergonzado y le tapo la cara con las manos.
  • Me ha gustado mucho verte masturbar con mi semen.
  • Creo que no encontraremos mejor lubricante.
  • Lo probaré.
  • Por cierto, podemos decirle a mi madre si nos acerca al CC y vamos a comprar...
  • Condones y lubricante.
  • Si eso, ja, ja, ja.
  • Podemos también ir al cine.
  • Suena todo genial. Ven aquí.
Rodamos por la cama besándonos y acariciándonos.
  • Habrá que levantarse.
  • ¿Una ducha?
  • Si por favor.
Nos duchamos juntos y tras secarnos y arreglarnos bajamos.
  • Buenos días, dormilones.- dijo mi madre.
  • Buenos días.
  • Buenos días, mama.
  • ¿Se os hizo muy tarde anoche?.- pregunto.
  • Un poco sí.
  • Y esas caras tan sonrientes, ¿qué hicisteis?
Mire a mi madre con cara de asesino y después mire a Óscar. Este me miro y sonriendo como un idiota volvió a mirar a mi madre.
  • Cenamos, una copa y luego una peli en la cama.
  • Suena bien.
  • ¿Y vosotros?
  • Serian las tres, creo, tu padre se acaba de ir a currar el pobre esta muerto.
  • Mamá, esta tarde podrías llevarnos al CC, queremos comprar unas cosas e ir al cine.
  • Si claro me apunto.
  • Es que... queríamos...
  • Vale lo capto, solo queréis un taxista. Me compraré algo e iré al cine, yo sola.
  • Jooo...La próxima vamos juntos, te lo prometo.
  • Me la apunto.
Miro a Óscar y sonrió como un idiota, miro de nuevo a mi madre y cambio de cara. Mi madre ya no sabe donde mirar, se da la vuelta y la oigo reírse. Óscar me mira y le entra la risa. Yo me doy la vuelta y me meto en la cocina. Esto va a ser divertido.

  • ¿Cómo lo quieres, al agua, más aceitoso?.- nos pregunta la chica de la farmacia.
Nos miramos y nos reímos.
  • Vale, mejor este es al agua. Está bien de precio y cunde mucho. Echaros muy poco y vais probando.
  • Gracias.
  • ¿Condones?
  • Pues...
  • Vale mirar, estos están muy bien de precio y son extra finos. Además, la segunda caja os sale a la mitad.
  • 24 condones…
  • Genial ya está todo.
Me acababa de entrar un miedo terrible de pensar en tanto condón y el lubricante. La chica entra dentro un momento y Óscar se me acerca al oído.
  • Tranquilo que nos los vamos a gastar todos el primer día.
  • Ya siii... lo sé.
  • O si, ja, ja, ja.
Le miro con cara de preocupación y me da un beso en los labios.
  • Todo será 20,25.
  • En tarjeta.
  • Gracias, chicos hasta pronto.
La chica se despide y se le nota una sonrisa picará en la cara.
  • La dependienta lo sabe.
  • ¿Y?
  • No se me ha dado vergüenza.
  • Ja, ja, ja. Ian lo hemos comprado para tenerlo. Lo haremos a nuestro ritmo. No haremos nada que al otro no le apetezca.
  • Te comería la boca ahora mismo.
  • Ven vamos.
Me agarra del brazo y me mete en los aseos. Antes de darme cuenta tengo su lengua en mi boca y nos estamos besando como si lleváramos sin hacerlo desde esta mañana. Me vuelve agarrar y nos metemos en unos aseos. Dejamos la mochila en el colgador y comenzamos de nuevo a besarnos. Rozamos nuestros paquetes y estamos jadeando de gusto. Bajo hasta ellos y saco mi rabo por la cremallera. Óscar hace lo mismo y mientras nos besamos pajeamos cada uno la del otro. Sin dejar de besarnos y acelerando la paja, terminamos corriéndonos en las paredes del aseo. Jadeamos en la boca del otro y nos separamos.
  • Vaya matanza, ja, ja, ja.
Se agacha y me limpia el rabo. Yo seguidamente hago lo mismo. Después cogemos papel higiénico y limpiamos la lefada. Salimos del aseo y un hombre nos mira. Le saludamos y salimos riéndonos.

Fuimos al cine y después, tras llamar a mi madre, nos invita a cenar por allí.
  • ¿Qué tal vuestra peli?.- pregunta mi madre.
  • Bien, la verdad, entretenida.- responde Óscar.
Yo solo recuerdo como empezaba a oscurecerse la sala y después solo estar metiéndole mano a Óscar durante casi dos horas. Nos faltó sacarnos los rabos y pajearnos allí mismo. Somos unos salidos.
  • ¿Y la tuya?.- le pregunto a mi madre.
  • Bueno, muy seria, pero entretenida.
Me mira fijamente y me sonríe. Lo sabe, lo sabe. Me pongo nervioso y pongo la mano sobre el muslo de Óscar. Él se da cuenta y pone su mano sobre la mía. Me acaricia la mano y mis pulsaciones bajan un poco.
  • ¿Os puedo hacer una pregunta a ambos?.
En ese momento tengo un ictus.
  • Claro.- decimos los dos al unísono agarrándonos de la mano.
  • Sé que esto es nuevo y como todo lo nuevo...no es eso. Chicos os quiero y sé que estáis...
Nos mira y le decimos al unísono.
  • Juntos.
  • Eso juntos.
  • Tanto se nos nota.- le digo yo.
  • Hijo, te conozco como la palma de mi mano. Llevas más de una semana más feliz que nadie en este mundo. El mismo día que fui a recoger a Óscar llevabas una cara de agobio que no podías con ella. A partir de ahí tu humor y todo comenzó a cambiar.
Le apretó la mano fuerte a Óscar y él me lo devuelve.
  • Contármelo, no os juzgaré.
Respiramos hondo los dos y nos miramos. Debo hablar yo. Le sonrió y le doy un beso en la mejilla.
  • Estamos enamorados mama.
  • Entiendo.
  • No sabemos como paso y tampoco queremos saberlo. Solo sabemos que queremos estar juntos.
  • Eso ya es bastante importante. Pensé que solo estabais tonteando.
  • No mama es algo serio para ambos.
  • Tu padre se lo huele por qué ayer mismo me lo dijo. Me gustaría que hablases con él.
  • Lo haré.
  • Lo difícil serán tus padres Óscar, mi hermano es un poco...
  • Antiguo lo sé. Pero soy mayor de edad y este año comienzo la universidad. Voy a venirme aquí para estar más cerca de Ian.
  • Te vendrás a casa.
  • No tranquila, no hace falta.
  • Te vendrás a casa y punto. Para tus padres será más fácil de asimilar que si te vas por ahí a compartir piso y además de estar saliendo con tu primo.
  • También es verdad.
  • Chicos, estoy feliz, de verdad, muy feliz. Tener precaución...
  • ¡Mama!
  • Vale. Nos vamos.
  • Si vámonos a casa.
Salimos del restaurante y cuando llegamos al coche nos dimos cuenta de que habíamos ido todo el camino cogidos de la mano. Sonreímos y nos besamos. Mi madre nos miraba y le faltaba sacar una mascleta allí mismo.




16.7.22

RelAto. Mi PrOfEsOr De La UniVeRsIdAd

 


Ayer saliendo de la Universidad me atropello un hombre con un patinete eléctrico. Del susto me caí para atrás y caí de culo contra el suelo. Al ayudarme a levantarme el hombre sabia como me llamaba.


  • ¿Felipe?

  • ¿Le conozco?

  • Soy Eduardo de la clase de anatomía, soy tu profesor.

  • No le había reconocido perdona.


Para nada parecía mi profesor, me le quede mirando y lucia tan bello que me quite el sudor de la frente y volví a mirarlo.


  • ¿Te encuentras bien? No sabes como lo siento.

  • Si si ha sido mas el susto y la caída.

  • ¿Tu culo bien?

  • Creo que si por ahora no me duele.

  • Si necesitas algo me dices, apúntate mi numero.

  • Ok.


Tras apuntarme su numero y preguntarme por décima vez si me encontraba bien se fue rodando con su patinete. Sara llego en ese momento y poniéndome el brazo alrededor del cuello me saco de mi trance.


  • ¿Quién era ese?

  • Ehmm... Eduardo.

  • No me suena.

  • Es profesor de anatomía.

  • ¡Que!

  • Enserio.

  • Esta bien bueno yo le pegaba una buena meneada.

  • Jajaja y yo.

  • Se ha parado hablar.

  • No, me tiro al suelo al pasar con el patinete.

  • No jodas, jajaja.

  • Perdona.

  • Uhmmm...

  • Tu estabilidad la conocemos todos, jajaja.

  • Sabes que, que tengo su numero de teléfono.

  • ¡Enserio! No me lo creo.

  • De verdad, estaba preocupado por la caída y me ha dicho que si me encuentro mal y necesito algo que le llame.

  • ¿Y le vas a llamar?

  • Pues no.

  • Llámalo porfa y dile: profesor estoy muy mal herido y necesito una punción. Ahhhh...

  • Jajaja. Para...

  • Aun sigo en shock. ¿Te duele?

  • Un poco, aunque menos mal que voy sobrado de culo, sino me hubiera dejado el coxis en la acera.

  • Anda vamos a casa y te lo miro.

  • Gracias.


Al día siguiente no me pude levantar de la cama, me salió un buen moratón y me dolía tanto que solo podía estar de lado. Tras ir a urgencias y drogarme me recomendaron unos días de descanso y alguna que otra droga legal para llevarlo mejor.


  • Jajaja.

  • No te rías hija de puta....

  • Perdona es la situación, no me rio de ti.

  • Ya claro.

  • ¿Puedo?

  • Si claro.


Me bajo el pantalón y tras echarme la crema me cubrió y me dio un beso en la frente.


  • Me voy a clase, si necesitas algo me llamas.

  • Gracias.


Me quede tumbado en el sofá mas duro del mundo de lado y cogiendo el cojín lo mas fuerte posible. Solo me apetecía dormir y eso hice.


Pasaron varios días y aunque lo de sentarme aun no iba muy bien al menos el dolor no era tan intenso. Recogí la cocina y dejándomelo todo a mano me tumbe en la cama.


Serian como las doce del mediodía cuando me sonó el teléfono.


  • Diga.

  • Hola soy Eduardo.

  • Hola profesor, dígame.

  • Vi que no venias y me preocupe.

  • ¿Enserio?

  • Si enserio, te pedí que me dijeras algo.

  • Lo se lo siento, entre el dolor y las pastillas voy un poco...

  • Vaya...

  • Pero estoy mejor de verdad, hoy me levante mejor y hasta me pude sentar en el flotador.

  • Joder...

  • De verdad Eduardo que estoy bien, unas semanas y como siempre.

  • ¿Te llevo algo a casa?

  • Pues....


Solo me venia a la cabeza el delante mía y yo acostado en su regazo.


  • Dime y te lo acerco.

  • Un Sandy de caramelo.

  • ¿Que?

  • Un helado del Burger o del McDonald.

  • Ahhhh, jajaja. Salgo en una hora, me paso y te lo llevo. Mándame tu dirección porfa y si necesitas algo mas pídemelo.


Tras colgar me quede pensativo y casi me moría al pensar lo que le había pedido, era muy de niño pequeño un helado, pero era lo que me apetecía. Me levante y tras acicalarme y ponerme mi mejor pijama volví a la cama a la espera de Eduardo.


Unos cuarenta minutos después.


Me estaba quedando sobado cuando sonó el telefonillo, me levante y tras abrirle me fui al sofá.


  • Hola, ¿puedo?

  • Si si entra.


Yo allí tirado y el entrando por la puerta era un sueño hecho realidad.


  • ¿Cómo te encuentras?


Se acerco a mi y se sentó a mis pies. Me acaricio uno de los pies y se levanto.


  • ¿Quieres el helado o te lo guardo?

  • Guárdalo porfa.

  • ¿Por aquí?

  • Si.


Tras dejar el helado vino y se puso de nuevo a mis pies.


  • No sabes cuanto lo siento.

  • Eduardo.

  • ¿que?

  • No te disculpes mas por favor, fue una mala caída, me paso el día en el suelo, jajaja.

  • Ya pero...

  • Ni pero ni nada, ¿Cómo estas tu?

  • ¿Yo? Bien.


Nos quedamos los dos hay mirándonos sin saber que decir. La verdad es que no nos conocíamos nada mas que como profesor y alumno, era normal no saber de que hablar.


  • Ahora que lo pienso.- le dije. Una pistilla de como va ser el examen me podrías dar, ¿no?

  • Jajaja, míralo que listo.


Alargo su mano y rozando la mía se puso como un tomate y se levanto de un brinco.


  • Si quieres puedes decirme que disteis estos días y así repaso.

  • Estamos repasando un poco de temas anteriores, quiero que los tengáis bien machacados son muy importantes. Sobre todo cardio y respiratorio, no te doy mas pistas, jajaja.

  • Con eso ya voy bien gracias. Siéntate por favor.

  • No si debería irme.

  • Quédate por favor.

  • ¿Quieres que me quede?

  • Si.


Me levante y dándome la vuelta le hice sentarse y puse mi cabeza sobre sus piernas. Con sus grandes manos comenzó acariciarme la cabeza y cerrando los ojos me quede dormido.


Unas horas mas tarde.


Abrí un ojo y me costaba abrir el otro. Quise estirarme y me acorde del dolor. Pegue un chillido y sentí sus manos sobre mi cuerpo.


  • ¿Sigues aquí?

  • Claro.

  • ¿Cuánto dormí?

  • Una hora y pico.

  • Joder lo siento, habré babeado y todo.

  • Un poco, jajaja.

  • Joder....que vergüenza....

  • Ha sido un placer lo único es que me meo y no quería despertarte.

  • Ostras...


Me ayudo a levantarme y se fue al aseo. Desde el salón pude escuchar una meada con un buen chorro de casi un minuto, cuando entro al salón se le veía feliz tras la micción.


  • ¿Mejor?

  • Ufffff siiii...

  • Jajajaja, ahora me toca a mi.

  • ¿Te ayudo?

  • No gracias voy bien, despacio pero llego.

  • Debería irme.

  • Vaya.

  • Tengo clase en una hora y quiero comer algo antes.

  • Tengo comida si quieres.

  • No tranquilo no quiero abusar.

  • Voy a mear y comemos.

  • Vale. Gracias.


Comimos y ya un poco mas relajados comenzamos a soltarnos y hablar un poco de todo. Se le veía feliz y cariñoso, yo solo lo miraba y me quedaba observando como se movía su pelo, como gesticulaba, todo.


  • Ahora si que me tengo que ir.

  • Jo que pena.

  • Mañana si quieres me paso.

  • Me encantaría.

  • Y a mi. Bueno me voy.

  • Adiós.

  • Hasta mañana.


Me fui a la cama y cerré rápido los ojos, quería mantener en mi retina su cara, su cuerpo, el calor de sus piernas bajo mi cabeza.


Al día siguiente sobre la misma hora vino de nuevo y me trajo otro helado. Esta vez lo recibí en la puerta y tras darle un abrazo nos sentamos, bueno el se sentó, en el sofá.


  • ¿Estas un poco mejor?

  • Bueno...a veces no me molesta y voy hacer algo y me pega un calambrazo que me quedo seco del dolor.

  • Joder que mierda.

  • Pero vamos después de cinco días me encuentro mucho mejor.

  • ¿Quieres?


Me acerque a el y de nuevo coloque mi cabeza sobre sus piernas, sus manos me comenzaron a tocar y continuamos hablando. De un tema a otro íbamos saltando y en ningún momento me dejo de tocar. Entre las pastillas y su presencia todo era mas sencillo.


  • Edu.

  • Si.

  • ¿Te molesta lo de Edu?

  • No para nada y viniendo de ti menos.


Me lo soltó y los dos nos pusimos rojos como un tomate. Escondí mi cara entre sus piernas y el sin dejar de tocarme cambio de tema.


  • Por cierto el examen es en dos semanas, ¿quieres repasar algo?

  • Pues no me vendría mal la verdad.

  • Venga yo te voy preguntando y me vas diciendo.

  • Que guay clases particulares, jajaja.

  • Jajaja.


Con el se me pasaron las horas muy deprisa. Ese día no tenia clases y se quedo un rato mas. Estábamos en el sofá después de haber comido cuando oí la puerta. Note su nerviosismo y antes de poder levantarme Sandra ya estaba en la puerta sonriente.


  • Hola, ¿molesto?

  • Para nada pasa boba.

  • Edu esta es Sandra.

  • Hola, también vas a mi clase, ¿Verdad?

  • Si. Voy a picar algo que tengo un hambre.

  • En la cocina hay comida china y un helado en el frigo.

  • Vaya que lujo, jajaja.

  • Bueno yo me voy que tengo cosas que hacer.

  • Vale, gracias por venir.

  • A ti por invitarme.

  • ¿Hablamos luego?

  • Claro, hasta luego Sandra.

  • Hasta luego.


Me acerque a la puerta acompañarlo y tras verlo irse la melancolía me arrastro.


  • Dos días y....

  • Nada viene, me trae comida, charlamos,..

  • En sus piernas ya.

  • De verdad que no ha pasado nada mas te lo juro.

  • Te creó te creo. Pero de que palo crees que va.

  • Me toca, me acaricia, se pone como un tomate, creo que le gusto pero entre que somos los dos tímidos, pues eso.

  • Os lleváis cuanto 10 años.

  • 8 tiene 28 años.

  • Es perfecto y además con trabajo.

  • Jajaja.

  • No tengo prisa y tampoco se lo que busca el, asique por ahora así estamos bien.

  • Mientras tu estés bien. Por cierto que tal tu culo.

  • Mejor, cuando estoy con el se me olvida.

  • Normal, jajaja.


Fueron pasando los días y nuestros encuentros, las llamadas, los mensajes eran mas y mas frecuentes. A una semana del examen me encontraba mucho mejor y aunque iba con un cojín a las clases al menos podía ir.


Recuerdo el día que me presente en su clase sin decirle nada y lo salude desde la grada. Su cara fue un poema y tras terminar y estar solos casi me mata.


  • Por que no me dijiste que venias hoy.

  • Quería darte una sorpresa.

  • Me alegrado mucho verte aquí.

  • Y a mi verte enseñar, aunque si te soy sincero me gustaban mas nuestras clases particulares.

  • Te las puedo seguir dando.

  • ¿Ha si?

  • Si.


Y en ese momento se acerco a mi y me beso. Fue un beso que deseaba pero para nada esperaba en ese momento. Lo acepte y le respondí con todas mis ganas. Nuestras lenguas se enredaron y disfrutaron del sabor del otro. Con sus manos en mi cara se separo de mi.


  • Que ganas tenia de hacer esto.

  • Ufffff ha sido...


Me volvió a besar y allí los dos abrazándonos y besándonos comenzamos una historia de amor. Una historia duradera o no es nuestra historia.


Vivir los momentos y no dejéis de soñar.


Un abrazo enorme y gracias por llegar hasta aquí sin ti no escribiría historias.




26.2.22

RELATO. Cuando me enamore de su polla.

 


Tenía 19 años cuando me enamore de su polla. La polla en particular era la de mi mejor amigo Tomás. Tomas y yo éramos amigos desde la guardería. Hubo unos años en lo que yo cambie de colegio, pero luego volví, el caso es que hemos estado siempre juntos. Nos molan los videojuegos, el baloncesto y ahora nos flipa salir de fiesta.


Le vi la polla desde pequeños, además él nunca ha tenido ningún pudor en enseñármela. Yo siempre le decía que le gustaba más enseñarla que otra cosa, y él asentía y me hacía mirar como su polla daba vueltas.


Según fuimos creciendo hubo una época en la que nos volvimos más tímidos con el tema de nuestros cuerpos, hasta que pasaron unos años y volvimos a las andadas.


Nunca nos hemos pajeado el uno al otro, pero sí que nos hemos pajeado en pelotas en la casa de uno o de otro. Ver nuestros rabos bien empalmados y soltando precum nos flipaba a la vez que nos ponía muy cachondos. No teníamos la sensación de hacer nada malo, ni de ser maricas ni nada de eso. Solo nos molaba masturbarnos juntos.


Pasaron los años y nuestros cuerpos ya bien formados continuaban con las mismas rutinas, aunque algo cambio un día.


Estábamos de fiesta en casa de unos amigos cuando me meaba mazo. Me levanté y fui al aseo, entre y me encontré a Tomás meando.


  • Pasa tío.

  • No tranqui espero que termines.

  • Pasa anda, si con lo borracho que voy me cuesta un poco.


Allí estaba mi amigo con los calzoncillos y los pantalones por los tobillos agarrándose la polla flácida e intentando mear.


  • Venga va.


Me acerque a él y poniéndome a su lado me la saque.


  • ¿Ahora te da vergüenza de que te vea la polla?

  • Que dices, noooo...


Me baje los pantalones y el bóxer y me la agarre para mear.


  • Siempre tuviste una buena polla Luis.

  • Anda cállate y mea que me desconcentras.

  • Lo siento solo quería quitar intensidad al momento.

  • No hace falta que lo sientas.

  • Vale.

  • Oye vas a mear o te la vas a cascar.

  • Creo que cascar.


Como no meaba ni él ni yo él se comenzó a bajar el prepucio y a sacar el glande, en menos de un minuto ya la tenía morcillona y yo de verle también. Se la había visto muchas veces, pero esa vez me quede observando como se la ponía bien dura.


  • Hacía tiempo que no nos la cascábamos juntos.- me dijo.

  • Es cierto.


Yo también la tenía cada vez más empalmada, estábamos uno enfrente del otro con los rabos bien duros y casi tocándonos con el glande.


  • Joder estoy hipercachondo.

  • Y yo también Luis.


Tomas se apoyó en la pared y mientras se masturbaba cerro los ojos. Yo nada más veía como bajaba y subía piel y un sudor frío recorrió mi cuerpo. Me quité la camiseta y acercándome a la puerta puse el pestillo. Me coloqué delante de Tomás y tocándole la mano abrió los ojos.


  • ¿Qué pasa?

  • Nada, ven déjame.

  • Tioooo...


Resoplo pero la soltó. Sé la agarre y comencé a masturbarlo con mucha delicadeza. Con la otra mano me masturbaba y estaba a punto de echar vapor por la cabeza. Mateo apoyo la cabeza en la pared y cerro los ojos de nuevo.


  • Joder Luis que bueno.

  • ¿Te gusta?

  • Si joder mucho…

    Sonreí para mis adentros y agachándome me la metí en la boca de lleno. Sentí su pelo púbico en mis labios y sacándomela me la volví a meter. Sabía tan rica, dulce y amarga, diferente a un coño en muchas cosas. Tomas seguía resoplando y gimiendo, sus manos fueron a mi cabeza intentando que no me la sacara, que continuara haciéndole una mamada. Era mi primera mamada a un tío, alguna vez soñé con ello e incluso estuve a punto de hacerlo una vez pero no surgió. Y ahora aquí estaba chupándosela a mi mejor amigo y disfrutándolo como nunca lo había hecho con nada ni nadie.


  • Joder Luis creo que me corro… Ahhhh...

  • Córrete...

  • ¿En tu boca?

  • Si joder...

  • Que morbazo Luis...ahggg...


Comenzó a soltar lefadas en mi lengua y algunas llegaron hasta mi campanilla. No deje de chupársela aunque él me suplico que parara. No podía parar, la mezcla de ese olor, de su piel, y ahora ese sabor a su lefa me tenía embriagado. Por fin la solté y mirándola me quede prendado.


  • Joder Luis ha sido...

  • Una buena mamada.

  • Se me ha ido hasta el pedo... joder...

  • Me gusto.

  • Y a mí, ¿puedo?

  • Claro.


Bajo la tapa del váter y se sentó. Con sus manos grandotas me acerco a él poniéndolas en mi culo.

  • Nunca pensé que fuera a hacer esto.

  • Ni yo.


Primero saco la lengua y me lamió la raja mientras me tocaba los huevos. Después bajo y subió prepucio mientras hipnotizado de como me salía precum paso un dedo y se lo llevo a la boca.


  • Está bueno.

  • El tuyo increíble.


Me la agarro con fuerza y bagándome del todo el prepucio dejo al descubierto mi glande palpitante y acercándose con la boca bien abierta se la metió. Intentó metérsela entera como yo había hecho con la suya, pero le fue imposible. No la tengo enorme, pero unos 5 cm más que el sí, además de un pelin más gorda. Aun así no paro de mamármela y chupármela. Con una mano me acariciaba el culo sin parar y con la otra me masturbaba bien desde abajo. Con la boca me la mamaba como si mil pollas se hubiera comido. Entre el pedo y el haberle comido la polla a él no salía de un eterno disfrute mental y sensitivo. Notar sus manos tocarme como lo hacían, sus labios rodeando mi polla, su boca caliente, un todo que lo hacía lleno de magia y excitación.


  • Tomas tío que bien la chupas.


Me miro sin sacársela de la boca y me sonrió con la mirada. Con los brazos detrás de mí, disfrute de como Tomás cada vez cogía más practica y me hacía la paja-mamada de mi vida. Aguante todo lo que pude hasta que al final explote en su boca.


  • Perdona...ahhhh...no me ha dado tiempo...ahhhh


No le pareció importar lamia y me pajeaba sin parar deseando que me saliera toda la lefa posible. Continuo mamando y pajeandome aun habiendo terminado de echar lefa. Se le veía tan entregado y disfrutando tanto que me aguante las ganas de que parara por unos segundos.


  • Vaya...

  • Vaya sí.


Aún seguía con mi polla en la mano y mirándola.


  • Es increíble.

  • ¿El que?

  • Pues tu polla, la he visto crecer igual que a ti.

  • Y yo a la tuya, además me la enseñabas mazo, ¿te acuerdas?

  • Claro que me acuerdo.

  • Ahora somos hombres con polla de hombre.



Se levantó y cogiendo su polla y la mía juntas me beso. Me pillo totalmente desprevenido. Abrí la boca y me dejé llevar por su lengua que hacia nada había estado comiéndose mi polla y deleitándose con mi lefa. Soltando nuestras pollas nos abrazamos y continuamos besándonos sin parar. Lo apoyé sobre el frío mármol de la pared del baño y lo besaba y lo acariciaba sin parar, igual que él a mí. Nos desnudamos del todo y abrazándonos nos reímos y volvimos a besarnos.


TOC TOC


  • ¡Tíos que hacéis ¡Salir, ya que me meo…!





    • Joder es Juan.- me dijo al oído.

    • ¡Juan salimos enseguida!

    • Venga tíos que me meo.

    Entre risas nos vestimos y salimos colorados como dos grandes tomates de la huerta.

    Salimos y cada uno se fue para un lado distinto, pero aunque estábamos separados siempre terminábamos encontrándonos con la mirada y sonriendo bobamente.

    La fiesta llegaba a su fin y solo quedábamos unas 8 personas en los sofás. Tomas apareció con un par de birras y se sentó a mi lado.

    • Hola.

    • Hola, ¿quieres?

    • Venga la última, que no paro de mear.

    • Ja, ja, ja.

    Entre risas, bromas con los colegas y el alcohol en vena nos fuimos relajando y sin darnos cuenta terminamos cogidos de la mano y Tomás apoyado en mi hombro dormido.

    • Luis, algo que contarnos.

    • Pues...-mire a Tomás y le di un beso en la frente.- Cuando sepa algo más os lo diré.

    • ¿Estáis juntos?

    • No lo sé.

    • ¡Qué fuerte!

    • Si es todo un poco fuerte.

    • Bueno ir a vuestro rollo y ya se verá.

    Agradecí la comprensión porque realmente estaba hecho un verdadero lío. Notaba su calor sobre mí, su respiración en mi cuello y no paraba de pensar en su polla.

    • Subiros a la habitación, os he dejado allí todo.

    • Jo muchas gracias. Tomas venga vamos a la cama.

    • Noooo...

    • Siiii... venga que pesas como un oso ayúdame...

    • Vaaalee...

    Medio dormido se subió conmigo y cayó en la cama literalmente. Hacía calor y la ropa le olía a tabaco que daba náuseas. Le quite toda la ropa y le deje en slip. Como pude tras desnudarlo lo acomode y por fin resople. Me desnude del todo y me metí en la cama, estire la mano y la lleve a su brazo, lo acaricie de arriba abajo. Me acerque a su cara y le bese la punta de la nariz, de una forma muy graciosa se movió y se la rasco. Me puse modo fetal delante de el y cerrando los ojos me dormí.

    • Luis... Luis... Luis...

    • Que...

    • ¿Tioooo que hora es?

    • Y yo que se mira el móvil.

    • No tengo ni la más mínima idea de donde puede estar.

    • Espera.

    Busque en mis pantalones y saque los dos móviles.

    • Toma.

    • Gracias.

    Se acercó a mí y me planto un beso en los labios.

    • Perdona.

    • Tranquilo me gusto.

    • Y a mí.

    Dejo caer el móvil y acercándose a mí me quito el pelo de la cara y me beso. Os debo reconocer que nuestro aliento era asqueroso, pero el beso fue infinitamente mejor que cualquier otro. Sus labios se adaptaron a los míos, nuestra piel se pegó a la del otro y las respiraciones comenzaron a elevarse.

    Acercándose más a mi pego su paquete al mío dándose cuenta de que no llevaba nada.

    • Pillin...

    • Ja, ja, ja...

    Se quitó los slip y acercándose pego su rabo al mío mientras nuestras manos locas buscaban más y más piel para acariciar. Nuestros labios ardientes deseaban morder al otro. Su mano fue directa a mi entrepierna y agarrándome la polla comenzó a pajearme. Solté un quejido seguido por un beso que me lo ahogo. Busque su cuello y lo bese. Su mano continuaba con mi polla dura y cada vez más palpitante. Aún estábamos bajo las sabanas, alargue la mano y de un tirón la quite, dejándonos al descubierto nuestros cuerpos desnudos y empalmados.

    • ¡Madre mía!

    • ¿Qué?.- se asustó Tomás.

    • Menudo pollón gastas por la mañana...

    • Ja, ja, ja, que susto capullo...

    Soltando mi polla se lanzó sobre mí y besándome me devolvió al momento.

    • ¿Te gusta mi polla?

    • Mucho.

    • ¿Más que yo?

    • Pues...

    Comenzó hacerme cosquillas y casi me caigo de la cama.

    • Me gustas tú y estoy enamorado de tu polla.

    • ¡Que!

    • Eso que me gustas tú, pero tu polla me tiene enamorado.

    Me agaché y sé la agarre. La tenía a un palmo de mi cara. Comencé a masturbarlo mientras le decía.

    • Me chifla, me hipnotiza y me parece bellísima.

    • La tuya también lo es.

    • Si no está mal.

    • Que no está mal dice, si tienes un pollón.

    • No se trata de un pollón, sino que me enamore de ella, ¿te molesta?

    • No para nada, me hace gracia.

    • También creo que lo estoy un poco de ti, tal vez siempre lo estuve.

    • Ven aquí anda.

    Me coloqué a su lado y haciéndonos un lazo hablamos.

    • Yo creo que también de ti.

    • Que fuerte.

    • Muy fuerte, nunca pensé que me fueran los tíos.

    • No tengo muy claro si me molan los tíos o solo me molas tú.

    • ¿Eso puede ser?.

    • Claro, mi madre tiene unas amigas bolleras y una de ellas está enamorada de la otra, pero únicamente le gusta ella, de normal mira más a los tíos que a las tías.

    • Vaya...

    • Anoche estos nos vieron acurrucados en el sofá.

    • Que les dijiste.

    • Que no sabía nada.

    • Es la verdad.

    • ¿Qué somos Tomás?

    • Amigos y ahora Luis y Tomás conociéndose sexualmente y lo que surja.

    • Vaya…

    • Te mola la idea.

    • Me molas tú Tomás.

    • Y tú a mi Luis, además también estoy enamorado de tu polla, ja, ja, ja.

    • Ja, ja, ja.

    Entre risas nos buscamos los rabos y nos deleitamos masturbando al otro. Nos besábamos y nos acariciábamos mientras la polla del otro palpitaba en su mano. Nos corrimos casi a la vez entre gemidos y muchos suspiros. Terminamos pegando nuestro cuerpo al del otro. Sintiendo la lefa que hacía como de pegamento y nuestro beso el broche de algo que acababa de comenzar.

                                                                        FIN





25.12.21

ReLaTo. HiStOrIaS dE uN CoNfInAmIeNtO. 5ª HiStORiA





                            RICARDO, HUGO Y LUIS



Somos tres amigos, que desde los 10 años que nos conocimos en el colegio, continuamos la misma senda estudiantil. Ahora 10 años después continuamos juntos y hasta vivimos juntos. Decidimos estudiar en Valencia y alquilarnos algo en común. El primer año fue duro, la convivencia es muy dura. Aunque te creas conocer a la persona todo cambia cuando convives. Luis resultó ser un dejado, yo no tanto y Hugo es un pesado de la limpieza. Estuvimos meses casi sin hablarnos, hasta que Hugo nos cogió a los tres y tras consenso y una pizarra donde apuntábamos las tareas de cada uno, conseguimos volver a una convivencia sana. Ahora cada mes nos juntamos y hacemos una especie de reunión y concretamos cosas.


Entre los tres siempre habido algo más que amistad, no hizo falta como a los catorce decirnos nada y cada uno comenzó a liarse con tíos. Un día sin más nos liamos los tres y como esporádicamente follábamos. Algunos habíamos tenido pareja, otros no. Tras venir a vivir juntos y deshacernos de las normas de nuestras familias disfrutamos del sexo durante meses hasta que, como conté antes, la convivencia nos separó sexualmente hablando.


Febrero de 2020


Había sido un 2019 muy raro y queríamos celebrarlo con la gente que habíamos conocido. Llenamos la casa de globos, alcohol y chucherías. Hicimos un karaoke y bailamos hasta que no pudimos más.


A la mañana siguiente desperté en el sofá con Hugo, desnudos y bien enganchados. Me levanté con la cabeza dándome martillazos y por la casa había gente desnuda tirada por los colchones. Luis estaba en su cama con dos tíos bien abrazados. Me duché y me fui a la calle.

A las varias horas me llamo Hugo.


  • ¿Tío donde estás?

  • Salí a tomar algo y a que me diera el aire.

  • Me he despertado solo estaba Luis con dos tipos en su cama y me asusté.

  • Tranqui estoy bien, voy de camino a casa.

  • ¿Te acuerdas de algo de anoche?

  • Desde el karaoke no mucho.

  • Puta mierda que nos metimos.


Llegue a casa y Hugo me esperaba hecho una croqueta en el sofá.


  • Hugo.

  • Si dime.

  • ¿Estás bien?

  • Tengo el estómago fatal y me duele el culo. Me he tocado y lo tengo como si me hubieran metido un bate.

  • Upssss

  • ¿Qué?

  • Me levanté esta mañana pegado a ti y en bolas.

  • ¿No jodas?

  • Sí.

  • No me acuerdo haber follado.

  • Ni yo.


En esas apareció Luis.


  • Buenos días.

  • Hola.- dijimos los dos.

  • Vaya desmadre tíos.

  • ¿Te has visto?

  • Doy asco, ¿verdad?

  • No, no, pero estás lleno de lefa y chupetones.

  • Me cago en la puta ostia...

  • Ja, ja, ja

  • Me ha costado salir de esos dos, que cabrones me han marcado, sin embargo, bien.


Se metió la mano por detrás y dijo.


  • ¡Tíos tengo lefa en el ojal!

  • Ja, ja, ja

  • Yo lo tengo como si me hubieran metido...

  • ¿Con quién?

  • Creemos que entre nosotros.

  • ¿En serio?

  • Sí.

  • Vaya y no me invitáis, ya os vale.

  • Si ni nos acordamos como para llamarte capullo.


Entre risas y cosquillas terminamos en el sofá los tres hechos polvo. Desde ese día entre Hugo y yo comenzó algo que no buscamos. Y no es que fuéramos pareja ni nada, solo que nos molaba follar y estar juntos.


Marzo de 2020


El mes comenzó de lo más normal, clases y más clases, estudiar y trabajar horas sueltas. Cuando llego el estado de alarma nos pilló a punto de irnos al pueblo al día siguiente. Hablamos con las familias y aunque insistieron en que volviéramos que allí estaríamos más seguros, nos negamos y decidimos quedarnos juntos.


La primera semana fue rara, muy rara. Estábamos acostumbrados a estar todo el día fuera, que si clases, la biblioteca, el gimnasio, ir a tomar algo, etc. Hugo y yo no es que tuviéramos lo nuestro en secreto, pero no lo habíamos hecho nunca estando Luis en casa y ahora era imposible viviendo los tres 24 horas bajo el mismo techo.


La segunda semana tras hacernos a la idea y organizarnos en casa para estudiar y demás, plantee algo.


  • Tíos que os parece si, ya que nos conocemos, hemos follado y eso…

  • Pues la verdad que no estaría mal.- dijo Luis.

  • Por mi bien.- dijo Hugo sin mirarme.

  • ¿Sin embargo, como has pensado?

  • No sé, tampoco es plan de poner horarios a esto también, no obstante si a uno le apetece y al otro también, o a los tres, pues tan natural.

  • A mí ahora mismo no me vendría mal una...


Decía Luis mientras se quitaba la camiseta y se bajaba el pantalón de chándal mostrándonos su rabo.


  • Ufffff Luis tío…


Hugo me miro y a la vez nos levantamos y nos desnudamos. Lo fácil que es desnudarte en casa, llevando solo un pantalón de chándal o de pijama y una camiseta. Nos acercamos a Luis y le comenzamos a besar el cuello y a meterle mano.

Luis era de esos chiquillos muy altos y delgado, comía como una lima y nunca engordaba, no tenía ni un gramo de grasa, su piel era muy morena y casi sin vello y de rabo no era el que más grande la tenía, pero de gorda y cabezona nos ganaba por goleada. Hugo y yo tenemos unos cuerpos más normales, también somos altos, aunque no tanto como Luis.


Continuamos besándolo y bajando le comimos un pezón cada uno, mientras le agarrábamos el rabo y le comenzamos a pajear.


  • Luis tío que gusto de polla...


Me escupí en la mano y le froté el capullo.


  • Ufffff... que gusto tío...


Continué comiéndole el pezón y Hugo estaba comiéndole una axila. Baje y me metí su polla en la boca, bajo Hugo y los dos íbamos intercambiándonos su rabo lamiéndolo y chupándolo. Luis nos acariciaba la cabeza y gemía sin parar. Aproveche y mientras le comía la polla a Luis, Hugo y yo nos comíamos la boca. Me encantan las pollas, me he comido para ser tan joven un montón, pero donde este comerte una boca con alguien de la manera que Hugo me hacía sentir no tiene precio.


Nos fuimos cambiando y cada uno paso por ser lamido y chupado por los otros dos. Sabíamos que Luis era más activo y Hugo y yo éramos de los que nos daba igual, que si por delante que si por detrás. Me estaban comiendo los huevos y la polla cuando vi como Hugo se estaba metiendo varios dedos por el culo. Luis se fijó y chupándose varios acerco su mano y Hugo le dejo.


  • Hugo cabrón menudo culo tienes...


Hugo se volteó y se puso a cuatro patas, Luis se agachó y se lo comenzó a comer. Yo allí en medio del salón pajeandome y viendo la escena no podía estar más feliz. Me coloqué detrás de Luis y abriéndole las nalgas metí la cara. No le mola que le follen, pero que se lo coman es de las cosas que más le gustan. Luis tenía un culito pequeño y redondo, su ano estaba rodeado de casi nada de pelos y mi lengua se volvía loca con él. Así estuvimos un buen rato hasta que me levante y fui a por el lubricante.


  • ¿Para mí?.- pregunto Luis.

  • Para mí y Hugo, sin embargo, algún día deberás dejarnos meterla en ese culo.

  • Ya tío, os prometo que lo intentaré.

  • Tengo un vibra que es la ostia...- dijo Hugo.

  • Déjamelo y de esta manera voy...

  • De eso nada, nos dejas tu culo, te hacemos una buena comida y te lo trabajamos, que te mola y quieres seguir pues bien, sino pues solo con él vibra.

  • Vale... pero ahora poneos sobre el sofá y levantar esas piernas.


Nos tumbamos y nos agarramos las piernas, Luis me comenzó a comer el culo mientras con varios dedos continuaba dilatando a Hugo. Me acerqué a Hugo y le comí la boca, nos miramos y sonreímos.


Luis iba como loco trabajándonos los culos y comiéndolos, su lengua y sus dedos eran como el mejor aparato anal que pudieras tener. Note como cambio de dedos y me metió como tres de golpe. Uno de sus dedos me rozaba la próstata y gemía de placer. Los saco y echando lubricante en su capullo se colocó y me la metió. Yo mientras continuaba comiéndole a boca a Hugo con cada vez más saliva.


  • Ricardo tienes un culazo...

  • Y tu un capullo...


Luis continuaba follándome cada vez con más fuerza hasta que la saco y se la metió a Hugo de golpe. Conocía el culo de Hugo, era de esos que con poco que los trabajes se la puedes meter sin problema.


Un día estaba él cagando y yo me estaba meando muchísimo y me dejo pasar para mear en la ducha. Estaba ya limpiándose y se lavó en el bidé bien el ano, y cuando termine de mear lo mire y dándose la vuelta estaba el cabrón metiéndose ya tres dedos como si nada. El rabo se me puso como un resorte duro y ya descapullado, Hugo cogió un poco de crema que había cerca y poniéndose levanto una pierna sobre la taza y me ofreció el culazo. Me quité toda la ropa en medio segundo y colocando la punta de mi polla en su ano fui metiéndosela. Me lo follé allí mismo corriéndome sobre su espalda.


Volviendo a lo de antes, Luis continuaba follándonos a ambos, su polla iba de un culo a otro y de vez en cuando metía la boca y nos lo lamía. Estaba con Hugo cuando me levante y le pedí que se apartara un poco y se la metí a Hugo, una vez toda dentro me abrí el culo y sentí como de nuevo entraba y esta vez por la postura estaba más estrecho y la sensación era increíble, tener tu polla dentro de otro y que te la metan es lo mejor de lo mejor.

                                                                         FIN





RelAtO. La FaCuLtAd NuDiStA, paRtE 6

Rutina de fines de semana Después de una semana intensa como profesor, David buscaba un ritmo más calmado los fines de semana. S...