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2.9.20

Compañero de trabajo. Relato.

 


El trabajo estaba siendo agotador y tras un turno de 12 horas mi cuerpo sudoroso pedía una ducha con urgencia, de normal me visto y aguanto hasta llegar a casa, pero ese día de solo pensar en los 40 grados de la calle me estaba dando unos micro infartos, recogí mis cosas y baje al vestuario.


  • Hola.- le dije a un compañero que se estaba cambiando.

  • Hola, ¿cómo ha ido el turno?

  • Horroroso, voy a ducharme e irme a casa a guarrear.- no lo dije en ningún momento con intención guarra, pero al parecer lo pareció.

  • Uhmmm...suena bien.


Aún estaba abriendo mi taquilla cuando le mire y con los bóxer nada más se le marcó un bulto enorme.


  • Voy a la ducha también, te espero allí.


Mirándome se bajo los bóxer y dejó salir un pene y unos huevos que me dejaron sin aliento.


  • Ehmm.. yo voy enseguida.


No me había ocurrido nunca y nunca había pensado que este compañero en particular me tiraría los trastos, ni siquiera trabajamos en la misma zona, era todo muy extraño, decidí desnudarme e ir a las duchas.

Como pasa en los gimnasios a veces las duchas están pensadas para que tíos se duchen en comunidad y yo que soy la vergüenza personificada me va un poco mal, en ese momento al ver una habitación llena de duchas sin separación me acorde de por que no me duchaba de normal allí.

Deje mi toalla en un enganche a la entrada y me maraville al ver a mi compañero bajo la ducha, el agua recorría toda su piel, frente a mi dejaba caer el agua y se lavaba la cara, seria por el cansancio que mi pene hizo el amago de ponerse morcillona pero no lo consiguió, sin decirle nada entre y colocándome a dos duchas de la suya encendí el agua.


  • ¡Joder¡.- me acababa de abrasar.

  • ¿Estas bien?.- ni un segundo y ya lo tenia a mi lado.

  • No, me acabo de abrasar, ¿que cojones le pasa a esta ducha?.- entre el cansancio y eso mi rabia iba en aumento.

  • Ven aquí ven.- me cogió de la mano y me llevó a su ducha.

  • Lo siento.- baje la mirada y le seguí.

  • No te he visto entrar, pero te has ido a poner en la que no sale ni gota de fría, ven ponte en esta. ¿Te duele?.- me toco el hombro con delicadeza.

  • Me quema un poco.


Encendió la ducha y probando que caía templada me animo a ponerme bajo ella, todo ello sin soltarme de la mano.


  • ¿Mejor?

  • Si, gracias.


Me soltó la mano y acarició mi espalda, sentí un escalofrío y el agua por fin caer sobre mí, levanté la cara hacia la alcachofa y me deje llevar.

Escuche como su ducha se encendía y frotándome los ojos vi como su cuerpo volvía de nuevo a estar bajo el agua, le mire y una minúscula sonrisa le envié, agachándose frente a mi comprobé su culo, mi pene palpitó, agarrando el bote de gel se echó en la palma de la mano y me ofreció, sentí como el gel caía sobre mi mano y mirándole los labios sonreí.


  • Gracias.

  • De nada.- me dijo mientras su mirada no pudo aguantar la mía.


Me enjabone y me centre en sobacos e ingle, la sensación de la espuma recorrer mi cuerpo era como una nueva dimensión, deje de nuevo que el agua se llevara todo el gel y apague la ducha.


  • Joder esto ya es otra cosa.

  • La verdad, que si.


Me gire y al ver su cara que únicamente miraba hacía abajo me percate que tenia el pene durísimo, el glande ya fuera palpitaba y los huevos se hinchaban por momentos.


  • Yo... joder... perdona.

  • No si... no pasa nada...yo...también...


Le observe y su pene también erecto golpeaba su mano como un mazo. Fueron fracciones de segundo en los que sin pensar me acerqué a él y juntando su pene con el mio le bese, no sabia bien como iba a reaccionar, pero me daba igual, su reacción fue inesperada pero bien recibida, su boca se abrió y su lengua buscó la mía con ansia, tras besarnos apasionadamente juntamos nuestras frentes y mirando hacia nuestros penes nos deleitamos al ver como nos masturbe y al poco tiempo nos corrimos juntos, nuestros penes eran muy parecidos en tamaño y forma, nos buscamos la boca y aun con la lefa cayendo por ellos continué masturbando suavemente. Sin decir nada encendió su ducha y con sus manos me limpio y enjabono de nuevo, yo hice lo propio y le hice lo mismo, nuestras miradas eran de timidez y risa, nos secamos y una vez en las taquillas mientras nos secábamos y vestíamos el silencio nos acompañó.


  • Ha sido genial y...¿te apetece compañía?

  • Seria mas genial, claro.

  • Genial.


Me siguió con su coche hasta mi casa y una vez dentro me desnude y deje mis cosas sobre la mesa.


  • Ponte cómodo, estás en tu casa, voy a poner el ventilador y abrir un poco, ¿quieres tomar algo?

  • Agua estaría bien.

  • En la cocina que está justo a tu derecha hay vasos en el mueble sobre la pila y una jarra de agua en la nevera, ¿me coges un vaso también y lo llevas todo al salón por favor?

  • Claro.


Se quedo en bóxer y mientras yo subía persianas y despejaba la habitación se acomodo en el sofá.


  • Gracias, estaba muerto de sed.

  • De nada.

  • ¿Miramos que pedimos para cenar?.- me senté a su lado y le besé el hombro.

  • ¿Burger?

  • Siiii


Tras decidir el menú y pedirlo me bebí otro gran vaso de agua y tumbandome en el sofá le mire y sonreí con mirada picara.

Continuará..........





4.8.20

Relato. 20 años (2ª parte)


20 años (2ª parte)


Tras ese beso, nuestro primer beso me cogió de la mano y no me soltó hasta que llegamos a la Caleta.


  • Aquí estaremos mas tranquilos, dijo Aitor


Bajamos a la playa y subimos por las rocas por donde años atrás nos conocimos, era una playa tranquila, alejada de civilización, había una poca luz en el paseo, pero donde estábamos si no hubiera sido por la gigante luna llena se hubiera visto bien poco. Aitor al llegar me tendió la mano para ayudarme y una vez los dos allí, se desnudo y menos mal que estaba siendo un buen diciembre, el aire lleno de humedad llenaba mis fosas nasales, lo seguí, no era la primera vez que estábamos desnudos uno en frente del otro, desde que me pillo en mi casa esa vez, tenia la costumbre al pasar la puerta de la verja desnudarse por completo, cosa que a mi me encanto claro, Aitor se puso con los pies al borde de las rocas.


  • ¿Recuerdas cuando te tiraste por primera vez aquí?

  • Si.

  • Me miraste cuando llegue, lo note y yo no pude quitarte tampoco la vista de encima, al verte hablar con mi madre me alegre de tenerte cerca y cuando fuiste a nadar y te sentaste en esta misma roca mi corazón salio disparado a buscarte, ¿sabes que pensé cuando subí y me senté a tu lado?

  • Que.

  • Ojala algún día pueda subir a esta roca y besarlo como el me beso con su sonrisa ese momento.


Le abrace por detrás, note su cuerpo a través del mio, entrelace mis manos en su pecho y note como el corazón le latía rápidamente, bese su nuca, sus hombros, y se giro.


  • ¿Estoy un pelin intenso, verdad?

  • Un poco.

  • Me alegra estar aquí.

  • Y a mi.


Acercando mis labios a los suyos saboree cada milímetro de su piel, su lengua se perdió en mi boca y jugo con la mía, agarrando su cabeza desee por un momento comérmelo, nuestros cuerpos húmedos se pegaban cada vez mas, nuestros penes ya erectos se empalmaron aun mas, no nos atrevíamos ninguno a tocar el pene del otro.


  • ¡Vaya siento como si un calabacín me golpeara la entrepierna!

  • Ya claro.

  • Era para destensar un poco.

  • Yo si que te voy a destensar a ti.


Me coloque en cuclillas y con todas las ganas que había tenido este tiempo por fin me comí ese pene, acostumbrado a verlo siempre en descanso y sentirlo dentro de mi boca tan enorme me maravillo, al final iba a ser un portento en mas cosas, me la saque de la garganta y teniéndola frente a mi la ensalive y le masturbe suavemente, realmente tenia un tremendo pene, baje hasta sus testículos y jugué con ellos, todo su cuerpo era lampiño, solo tenia pelos en el pubis un poco y ahora quería averiguar si por detrás también, con una mano le sostuve el pene para tragármelo y con la otra mano ensalivada introduje mis dedos entre su entrepierna buscando su ano, lo encontré y para mi sorpresa no palpe nada de vello. Aitor no sabia donde meterse.


  • Pene bonito, puedes gritar si quieres.

  • Me da mogollón de vergüenza.

  • ¿Bien?

  • Joder si bien, mi primera mamada y estoy... Ahhh¡¡¡


Su primera mamada, yo recuerdo que fue a los 22 y no fue antes por que estaba mas preocupado de estar bien cerrado en el armario que de disfrutar de la vida. Me levante y agarrándole fuertemente el pene y meneandoselo le bese mas fuerte de lo normal hasta ese momento, el me respondió con entusiasmo y note como la lefa comenzaba a salir disparada hacia mi, su cara era lo mas bonito que había visto nunca, se tensaba y relajaba en intervalos de segundos, su pene aun babeando se me antojo delicioso, me volví agachar y termine mamándole cada poro y cada gota de lefa, aun no le bajaba el glande suficiente y no quise hacerle daño, metí mi lengua por esa piel que me vuelve loco y jugué con ella.


  • Me voy a volver Ahhh.....


Y como era de esperar se volvió a correr y esta vez en mi boca, sus convulsiones fueron mas y mas fuertes, decidí no aprovecharme, me levante y le bese, le abrace y le continué besando por todo el cuello.


  • Pensé que alguna vez te habrían echo una mamada.

  • eh... perdona aun estoy en modo pos mamada.

  • Jajaja

  • Gracias.

  • A ti siempre.

  • Bobo.

  • Tú bobo.


Pusimos nuestras ropas en una roca cercana y nos sentamos sobre ella.


  • Mi primera paja fue como a los doce años creo, un colega lo típico, estábamos en su casa y nos quedamos solos en su cuarto y me dice que se iba a hacer una paja que si me apetecía, mi cara fue un poema, así delante mía se sentó en el borde de la cama y se bajo los pantalones y el slip, ya tenia el pene medio duro, me dijo, ven siéntate aquí, sin pensarlo me senté a su lado y me desnude, aun mi pene estaba flácido pero de ver como el suyo se ponía cada vez mas duro el mio le siguió, continuaba de arriba abajo masturbándose y su cara era de un placer muy novedoso, le seguí y note como mis piernas temblaban y me subía un calor desde los huevos hasta la coronilla que era una gozada, después de aquello se volvió algo como te pasaría a ti diario, con algún otro y con el, una vez estuvimos a punto de chupárnoslas pero le dio rollo y no lo hicimos.

  • Joder con la historieta, mira como me tienes.

  • No voy a ser el único que tiene un pene precioso.

  • Normal.

  • ¿Este pollon normal?

  • Todo tuyo.


Como si hubiera mamado ya varios penes se metió el mio de un trago y de garganta me la mamo como creo que nunca estando sobrio me la habían mamado, no la habría mamado nunca pero películas seguro que habría visto alguna y se notaba, jugaba con su garganta sin atragantarse siquiera y con la mano libre jugaba con mis testículos de una manera espectacular, mire hacia abajo como entraba y salia mi rabo de su boca y no me pude aguantar.


  • Aitor si no quieres que me corra en tu boca sacatela ya...


Sin decir nada continuó mas rápidamente hasta que note como salía la lefa hacia esa garganta, mi glande estaba hipersensible y aun así aguante como me la limpio y mamo durante un buen rato, al terminar me miro y limpiándose la boca y la barbilla con el antebrazo me sonrió.


  • Me ha encantado.

  • No tanto mas que a mi.



Y ahí tras nuestro primer beso hacia unas horas, nuestra primera mamada-paja nos sentamos el uno junto al otro, escuchando las olas del mar y sintiendo las gotas salpicar sobre nosotros.


  • Va ser hora de irnos estas temblando.

  • Si mejor.


Nos vestimos y caminamos hacia su casa.


  • ¿Quieres quedarte o prefieres ir a tu casa?

  • Me quedo.


Llegamos a su casa y todo estaba en silencio, no había ni el mínimo ápice de luz, encendimos las del salón y miramos, nada.


  • ¿Estará tu madre en su cuarto?

  • Voy a ver.

  • Vale, voy a beber algo estoy seco.


Oí como entraba en su cuarto y buscaba a su madre. Nada.


  • No esta que raro.

  • Abra preferido irse, al o mejor vuelve ahora.

  • Voy a mirar el móvil que no se ni donde esta.


Encontró el móvil y se asustó al ver tantas llamadas perdidas.


  • ¡¡¡¡Joder mas de 40 llamadas!!!!

  • ¿Alguna de tu madre?

  • Si dos, el resto de mi padre de mi bu, amigos, etc.

  • Mira el wasap por si acaso te dijo algo.

  • Si mira, me dice que le apetecía irse con Paola a su casa, que se encuentra bien, y que tenemos comida en el horno, el micro y en la nevera, que me quiere y que descanse.

  • ¿Estas bien?

  • Si, solo que me he asustado de ver tanta llamada, sabiendo que esta con Paola estoy tranquilo.

  • ¿Comemos algo?

  • ¿Ahora o después?

  • ¿Un poco ahora y mas después?

  • ¡Te como!


Comimos algún canapé y no pudimos aguantar un minuto más sin magrearnos, terminamos en su habitación desnudos y besándonos sin parar.


  • ¿Jesús?

  • Dime.

  • ¿Puedo pedirte algo?

  • Claro dime.

  • Estoy nervioso.

  • Yo también.

  • En la playa casi a oscuras me he dejado llevar pero aquí con mas luz me....

  • Besame y callate por favor.


Le rodee con mis brazos y sentí su calor, irradiaba calor, manosee su espalda hasta llegar a sus glúteos y continué manoseando, me miro a los ojos y tras besarme de nuevo se tumbo boca abajo sobre la cama y abrió las piernas. Debo decir que la presión por una parte era enorme y por otra me podía el morbo, también quería hacerle sentir todo lo bien que pudiera, en fin come come de cabeza. Me tumbe sobre el y acercándome a su oreja le susurre:


  • No voy hacer nada que no me gustaría que me hicieran, y si en algún momento no te gusta algo o te hace sentir incomodo dímelo por favor y ahora deseo que disfrutes tanto como lo voy a disfrutar yo. Te quiero.

  • Te quiero.


Me levante un poco y abrí mis piernas para encajarme en sus lumbares, con el sudor que desprendía era fácil masajear su piel, desde el cuello hasta la mitad de la columna deslice mis dedos con delicadeza sintiendo cada poro, baje mis caderas hasta sus muslos y deslice mis manos hasta el sacro y de arriba abajo y de lado a lado su piel se erizaba, me apoye hasta delante y bese todo lo que había recorrido con mis manos con los labios, soltaba entre gemidos y risas, me quede en el sacro y con ambas manos palpe sus glúteos y los masajeé como si fuera masa de pan, tenia un culo respingón y duro, tras masajearlo bien me agache de nuevo y con los dientes fui dando pequeños mordiscos, se agito de placer y eso me estaba poniendo muy cerdo, me puse a un lado abrí sus piernas y me coloque delante de su culo donde con ambas manos abrí sus glúteos para dejar paso a mi boca que se sumergió en aquel ano.


Mi piel sudaba agua y sal, notaba el sabor de su culo en mis papilas gustativas y como el sudor de mi frente se deslizaba por mi cara y llegaba hasta mis labios, Aitor con la cabeza entre cojines gemía de placer, únicamente le había lamido, besado y mordido con cariño cada pedazo de su culo, ahora iba a poner un dedo sobre el ano y jugar con el haciendo círculos, cuando lo vi oportuno deslice mi dedo hasta su interior donde sin dificultad entro de golpe y tras varias metidas y sacadas decidí cambiarlo por el dedo gordo, que jugo como un niño con un juguete nuevo. Aitor levanto las caderas y abrió aun mas las piernas, metí la cara y la lengua hasta donde pude y por mi me hubiera quedado hay si no hubiera sido por la falta de aire, me coloque a cuatro patas ante el y con mi pene erecto y durísimo le golpee los glúteos y la entrada.


  • ¿Bien?

  • Hazme el amor por favor.

  • Date la vuelta.


La primera vez no me apetecía nada verle la nuca, se tumbó sobre su espalda y colocándole un cojín bajos las lumbares me metí entre sus piernas y desde su pene hasta su boca le lamí.


  • Sabes delicioso.

  • Sera por lo cachondo que me pones.

  • Sera.


Volví a bajar lamiendo su piel y me deleite un rato con su pene, cuando lo tenia bien salivado le levante las piernas y con mi pene en la entrada de su ano y su rabo duro le mire a los ojos y sonreí de manera lasciva. Mientras le masturbaba suavemente mis ojos no se apartaban de los suyos y cuando note como mi glande se habituaba al espacio al que se iba a introducir fui lentamente metiendo mientras su cara se desfiguraba de placer, sus piernas en mis hombros temblaban, aminore la marcha y sin moverme le sonreí y continué masturbandolo, ya estaba casi la mitad y ademas mi pene que es bien gordo era de comprender el dolor y ademas en un ojete virgen. Con un gesto me indico que siguiera y le sonreí con todo el amor que supe, sus manos detrás de su cabeza buscaban algo a lo que agarrarse, una vez metido todo me acerque y le bese, y mientras le besaba sacaba y metía lentamente mi pene de el, sus labios me buscaban con ansia y fuego, me agarro la espalda y note como sus dedos buscaban un hueco en mi piel, me buscaba la lengua y mordía mis labios con cariño, sus gemidos se volvieron mas y mas continuos y su cara era de un placer increíble.


Deseaba besarlo eternamente, así es como al principio sientes la necesidad de pertenecer a otro y de que su cuerpo es como un templo que sirve para mimar, cuidar y sentir.


Sus piernas volvieron a mis hombros y aproveche para besarle los pies, cosa que recibió con mas gemidos y mas convulsiones, sus dedos entre mi lengua disfruto cada dedo, mi pene a un ritmo sin ser follada a tope continuaba entrando y saliendo de el con energía, no tardaría mucho en correrme, pero fue el el que mientras le comía los pies y le follaba se corrió fuertemente entre convulsiones y gemidos, mi pene no aguantaba mas y sosteniendo sus pies en mis manos y levantando todo lo posible sus piernas le empotre fuerte varias veces hasta que note como mi semen se expulsaba dentro de el, mi cuerpo se volvió de gelatina y cada movimiento me excitaba aun mas, el mientras me miraba y sobaba su pene envuelto en semen, disfrute el meter y el sacar de nuevo el pene y dejándolo dentro me tumbe encima de el no sin antes darle un beso en la punta del pene y en los labios.


Abrí los ojos y el sol entraba por las rendijas de la persiana que hábilmente bajamos un poco hacia unas horas, sentí el aliento de Aitor en mi pecho, yo estaba de lado y el pegado a mi con la cabeza en mi pecho y las piernas entrelazadas, le bese la cabeza y deslice mis dedos por su espalda. Me estaba orinando de una manera barbara, no quería despertarlo pero la presión llama y hay que hacerla caso, con suavidad retire mis piernas y me fui apartando, levantó la cabeza y con los ojos cerrados busco mi boca y me beso.


  • Te quiero buenos días, me dijo

  • Buenos días, te quiero. Voy al aseo.

  • Vale.


Orine con ganas y cuando me la sacudía sus brazos me atraparon por detrás y me besaban el cuello, su pene de nuevo erecto buscaba hueco entre mis muslos.


  • Que placer sentirte, en todos los sentidos, -le dije.

  • Igualmente, ¿Tienes hambre?

  • De ti siempre.

  • Voy a comerte te aviso, -me dijo entre risas.


Levante una pierna y apoye el pie sobre el lavabo, me agache un poco y echando mi pene y mis huevos hacia ataras le dije:


  • Ya tienes el menú servido, buen provecho.


Se agacho y como si de unas ubres se trataran se enganchó a mi pene y mientras se lo tragaba sus manos recorrían mi culo y muslos, su boca mamaba como si no fuera a probar de nuevo mi rabo, se lo saco de la boca y cambio por mi ojete donde me ocupe de agacharme mas y de abrírselo con ambas manos, como una fiera se abalanzó sobre él y lo degusto como si de su helado favorito se tratara. Tras un rato sintiendo como mi ano se dilataba cada vez mas le pedí que me follara no que me hiciera el amor, con el culo bien salivado y su pene bien lubricado también, con nerviosismo se coloco detrás de mi y con las manos en mi cadera se fue hundiendo hasta que su pubis se pegó a mi trasero.


  • Si te hago daño dímelo por favor.

  • Tranquilo que dolor es lo único que no siento, ahhh.....


La primera vez que te ponen un culo delante y estas con el rabo mas duro que una estaca es como cuando te masturbaste por primera vez, sentir el calor del otro rodear tu pene, donde siempre has sentido tus dedos, tu mano, sentir como se adentra a un lugar donde cada paso que das es placentero es lo mejor que te puede pasar. Creo que en algún momento llegue a chillar del gusto que me estaba dando, su pene iba a gran velocidad y ahora con las manos en mis hombros me golpeaba con fuerza y cada embestida su pubis chocaba contra mis glúteos que como gelatina se movían al son del placer, baje la pierna al suelo y como si me abrazara al lavabo me incline todo lo que pude y con furor me penetro cada vez mas fuerte, su mirada desde el espejo era de placer absoluto, recorría mi espalda, masajeaba mi espalda y glúteos, se acercaba a besarme y continuaba a mirar como su pene entraba y salia una y otra vez, notaba el ojete ardiendo le mire y sin decirle nada me golpeo fuertemente sobre el lavabo y con varias embestidas se dejo vaciar los huevos dentro de mi, le pedí que no la sacara.


  • No la saques aún, disfruta de esto y de mi culo, sacala y metemela ya veras que gusto.


Con mirada perdida y sudando de nuevo bajo la mirada y disfruto de la sensación que tras correrse se siente al meter y al sacar de nuevo, mi pene duro apoyado sobre un mueble pedía salir, Aitor salió de mi y me beso desde la nuca hasta los tobillos, me hizo darme la vuelta y me sentó en el lavabo de mármol donde me hizo una mamada que duró menos de un minuto pues termine soltando todo mi semen dentro de su garganta.


  • Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero......

  • Ven aquí anda.


Nos abrazamos y terminamos en la ducha magreandonos de nuevo y lavándonos el uno al otro.


Continuara....






3.7.20

Relato. Nudismo 2ª parte.



. Buenas tardes, -me dijo.

. Buenas tardes, ¿Qué tal? 

. Muy a gusto, y ahora sintiendo tu pene contra el mío mejor aún, me encanta.

. Sabes, porque estamos aquí, porque si te pillo en casa y no se lo que te hago. 

. Jajaja, ¿tiene solución?

. Si, cuando yo te diga, te levantas, coges tu mochila y tu toalla que es más grande y me sigues, ¿vale? 

. Vale, pero... 

. Confía en mí.

. Vale...

Levantó la cabeza para mirar alrededor y me beso en la frente, agarro su mochila y se levantó, estuve tentado en mirar a mi alrededor, pero lo evité. 

Alcancé mi mochila y le seguí, cerca de donde estábamos estaba lleno de dunas, alguna vez paseando por allí en invierno sí que había paseado por allí con el perro y me había cobijado para leer, pero ahora iba a ser distinto, bajamos un poco la duna al otro extremo de donde estábamos y en un hueco extendí la toalla, se acercó a mí y me abrazó, al rato me miro y me beso con mucha pasión, estaba que me salía humo de la cabeza, le pedí que se tumbara y me tiré sobre el, le comencé a besar, baje a su cuello, su pecho, el abdomen, me quede un rato jugando con su pelo púbico y continué bajando, me encontré con su rabo y sin dudarlo me lo metí de golpe en la boca, se puso a gemir y ha doblarse, continúe mamando, comiéndole los huevos, con la mano libre pellizcándole sus pezones, tenía un rabo increíble y sabroso, no creo que me cansara nunca de mamársela. Me incline hacía el y le bese en los labios, me puse de rodillas junto a su rabo y comencé a pajearnos, casi me da un cortocircuito, tenía ganas de gemir pero no era el sitio mas apropiado, no podía parar de mirar nuestros rabos tan duros y como la piel de cada uno bajaba y subía y en intervalos de segundo nuestros glandes salían a la luz y volvían a esconderse, observe su cara de placer y al mirar al frente veo un tipo de unos 50 años con el rabo cogido con ambas manos y pajeándose mientras nos miraba. 

. Oye Raúl mira que hay un tío pajeándose muy cerca nuestro.

. Tranquilo no pasa nada, si intenta acercarse le dices que no y ya está, a lo mejor con vernos así se corre y el feliz.

. ¿Pero esto es normal? 

. Normal depende de cómo lo mires, ¿nunca has hecho cruising? 

. No, se que va de gente que se encuentra en sitios y folla y esas cosas, no sabía que era esto. 


Mire de nuevo nuestros rabos y la lefa salio disparada de ambos a la vez, le salpico la cara una parte del pelo y el pecho, continúe pajeando suavemente y me agache, me la metí en la boca, saboree cada milímetro, sabia a gloria, la solté y me tumbe sobre el, sentí nuestras lefas pegándoseme en el pecho y me encanto, le bese y me recosté en su hombro, oí como el tipo que estaba cerca se corría y al poco se fue, que a gusto se estaba, el me besaba la frente y me hacía caricias por la espalda. 

Con pocas ganas nos levantamos, entre la crema solar, la arena y la lefa íbamos hechos unos cuadros, personalmente me moría de vergüenza para cruzar la duna, pero había que ir a la orilla a limpiarse el pringue, reuní fuerzas y para mi suerte se había ido bastante gente, dejamos las cosas en las sombrillas y fuimos a la orilla, el agua estaba helada, suficiente para limpiarse y salirse. 

. Se ha quedado buena tarde, -le dije. 

. Jajaja, la verdad que sí. ¿te apetece pasear un rato? 

. Si, vamos.

Paseamos un rato por la orilla, y nos sentamos a comer algo un poco mas tarde se nos había pasado de largo con tanta empalmada, todo ello entre risas, confidencias y mucho tonteo, no sé si durara o si será cuestión del verano, pero estamos muy a gusto juntos, el tiempo lo dirá, lo que si se es que me gusta la desnudez, ahora voy siempre por casa desnudo y cada vez que voy a la playa, siempre que se pueda es nudista. 


5 años después

 


24.6.20

Relato. 20 años.




21 de junio de 2010 

 
 

Abrí poco a poco los ojos y la luz cegadora me hizo volver a ponerme el antifaz, subí lentamente dejando que la luz diera en mis parpados y estirándome y retozando por toda la cama abrí los ojos. 

 
 

  • - Las 6 y media de la mañana, ¡Enserio ¡ 

Me levante y sentándome en la taza orine hasta que note mi vejiga vacía y con la actitud de un zombi volví a la cama donde de nuevo me coloque el antifaz y deje mis sueños libres por el cuarto. 

 
 

Tres horas después ya era persona, me levanté y me prepare el desayuno, mensaje: 

 
 

. PATRI- guapo buenos días¡¡ playa?? 

. JESUS- buenos días, por favor si 

PATRI- pasamos por tu casa y vamos a la caleta que estará más tranquila y hay chiringuito.

. JESUS- 13:00?? 

. PATRI- hasta ahora guapo, muakss 

. JESUS- ;) 

 
 

Era la mejor época para ir a la playa, esa y septiembre, no hace tanto calor y el agua esta fresca, ordené un poco la casa y me salí al patio a fumar mientras con la manguera regaba el jardín, sentirme en casa, desnudo, y regando era lo mejor que me había pasado nunca, desde niño lo deseaba y tras mucho esfuerzo lo conseguí. 

 
 

  • - ¿Vamos a una playa con bañadores y eso? 

  • - Claro porque si por mi fuera ya sabes que así es como más cómodo me siento, luego me molesta todo. 

  • - Anda ábreme porfa 

  • - ¿Y Lucas? 

  • - Estaba en casa de su hermana para no  qué, ahora lo acerca su cuñado. 

 
 

Entramos en casa y dejé todo lo necesario que me iba a llevar y con desgana el bañador encima, para ponérmelo en el último momento, desde que me vine a vivir hace unos ocho años, mis normas eran: yo vivo desnudo, la basura se saca siempre y una sonrisa por favor. 

 
 

Llegamos a la playa donde las sombrillas invadían el terreno y el chiringuito rebosaba de gente, decidimos caminar un poco para estar más tranquilos, el agua estaba limpia y transparente, había un ligero oleaje y el sol cubría el paisaje.  

 
 

Mi amiga Patri había invitado a una amiga que vivía cerca, la conocía de oídas, de alguna vez tomar algo, pero nada más, llego al rato con un gran sombrero y un pareo de colores brillantes a su lado su hijo, nos presentamos y tras bromear de la vida y comer, madre e hijo se fueron al agua y yo aproveche para fumar y leer, mi amiga y el marido se encontraba en sus respectivas tumbonas roncando a pulmón abierto. Desde la lejanía comprobé cómo el chaval jugaba con la tabla y de vez en cuando hacía de rabiar a su madre, me pareció divertida la escena, tras un capítulo leído y sentir gotas de sudor caer por mi frente me decidí ir al agua, al entrar salía Paula y aprovechamos para entablar conversación y conocernos un poco más, tras un buen rato le dije que quería nadar y me fui buceando. 

 
 

Estire mi cuerpo en cada brazada y cuando me sentía ahogado me hacía el muerto y disfrutaba de la magnífica sensación de sentir el sol en la parte anterior de tu cuerpo y el agua en la posterior, reanude mi marcha y acercándome a unas rocas me subí y me senté a disfrutar de las vistas. Es una cala muy bonita, con pequeñas calas que dan como más privacidad y con salientes de roca para bucear y vistas al monte, mientras me perdía en el horizonte vi como el muchacho se acercaba a donde su madre y tirando la tabla volvía al agua, nadó hacia  y se sentó a mi lado. 

 
 

  • - ¿Qué tal? , me preguntó con la cara llena de gotas de mar y una sonrisa perfecta

  • - Bien, ¿tú? 

  • - Bien 

 
 

Como una gacela se subió a las rocas y mirándome con una amplia sonrisa me dijo: 

 
 

  • - ¿Te animas a saltar? 

  • - Por supuesto 

 
 

Hacía años que nadie me invitaba a saltar desde las rocas al agua, buscar zonas donde saltar y saltar de modos divertidos, cambiábamos de rocas a algunas más altas y otras más bajas, la ilusión en nuestras caras reflejaban la tranquilidad de estar con alguien que te sigue en algo que te gusta, tras varios golpes con el agua que son bastante dolorosos, volvimos nadando y en un pequeño saliente nos sentamos y comenzamos a hablar. 

 
 

  • - Que guay, hacía tiempo que no hacía esto 

  • - Esta guay, hay un chaval que desde la parte más alta se tiro de cabeza 

  • - ¿Enserio? 

  • - Si y creo que me molaría hacerlo, pero me da mucho miedo 

  • - Normal, yo ni loco 

  • -Ya 

  • - ¿Terminaste las clases? 

  • - Si hace una semana 

  • - ¿Y qué tal? 

  • - Bien, bueno un poco de todo, no he suspendido ninguna pero no estoy muy centrado 

  • -¿Y eso? 

  • - Pues.... 

  • -Perdona te conozco de hace nada y no hace falta que me contestes 

  • - No tranquilo, no me lo había preguntado nadie, no se es como en general todo, mi cuerpo cambia cada día un poco más, mi madre esta encima todo el día, mi padre igual, es como mucha presión encima, decide que quieres estudiar y ahora mismo solo me apetece jugar a videojuegos y hacerme pajas. 

  • - Te entiendo 

  • - ¿? 

  • - En lo de las pajas, en lo de los videojuegos no tanto 

  • - Es lo mejor. Mi madre no me entiende y mi padre menos, me tratan como a un niño, pero a la vez quieren que sea adulto, pues no necesitare un proceso por favor. 

 
 

Sin esperarlo dejo caer su cabeza en mi hombro y vi como las lágrimas caían por sus mejillas, la sensación de ternura y de ganas de besarlo en ese momento fueron infinitas, estire mis brazos para rodearlo y acercándose más a mi cuello, apoyó su frente y con un beso en mi pecho dejo de llorar. El tiempo pasa y las lágrimas caídas se resecan y vuelve todo a la normalidad, le bese en la coronilla, el me respondió colocando su mano sobre mi pene, de la sensación se comenzó a empalmar y ya no sabía dónde meterme, el notándolo la soltó y se levantó. 

 
 

  • - Perdona de verdad, no quería, bueno si quería, pero no debo, lo siento 

 
 

Salto y se perdió en la profundidad del mar durante breves segundos, salió y se tumbó junto a su madre, desde ahí veía como me observaba, aún seguía sentado y empalmado, no sabía muy bien que es lo que había pasado, pero  que sabía que no.  

 
 

Al volver a la toalla estaban recogiendo para marcharse, el chaval tímido en ese momento y callado se vistió y sin mirar atrás se dirigió a su casa. 

 
 

  • - Oye me ha dicho mi hijo que se lo ha pasado genial contigo, ya pensaba que era un antisocial, gracias, bueno ¿te espero en casa el martes? 

  • - ¿Por? 

  • - Hemos estado hablando y como el martes es la noche de San Juan, ha Sandra le apetece hacer algo en su casa, me comentó Patri. 

  • - Ahhh, vale, martes... bien si, ¿que llevo? 

  • - Algo de bebida y algo de picar, yo haré el resto. 

  • - Hablo con Patri y ya me diga hora y eso. 

  • -Perfecto, un placer verte de nuevo. 

  • - Igual, le dije con una sonrisa.

 
 

Termine el día masturbándome pensando en el mar, en sus pies, en su cuerpo mojado, en su cara desde abajo esperando verme saltar, en su.... 

 
 

El martes sobre las diez llegamos Patri y yo a casa de Sandra, vivía cerca de la caleta, solo se veía una parte de ella y a la otra varios edificios y montañas, era una construcción moderna con toques antiguos que me gusto, había decorado la terraza con diversas velas y farolillos, una gran mesa y sillas descolocados para que cada uno eligiera donde sentarse, mire a mi alrededor y no vi al muchacho, desconecte y continué. Éramos unos diez, ayudamos a Sandra a traer lo último necesario y mientras me fumaba un cigarro con un amigo escuche a Sandra gritar: 

 
 

  • - ¡Chicos venir que esta la cena ¡ 

  • - ¡Cinco minutos ¡ 

  • - Ya, por favor 

  • - Vamos.... 

 
 

Y allí apareció entre dos chicas de su edad, riéndose y contándose cosas. 

 
 

  • - ¿Hijo te acuerdas de Jesús? 

  • - Hola, clavándome la mirada.

  • - Hola Aitor , aguante su mirada y le sonreí con los ojos.

  • - Y estas son las hijas de Laura Y Paola , creo que me dijo su madre.

  • - Encantado .

 
 

La velada pasó entre tortilla de patatas, ensaladilla rusa, guacamole y mucha bebida, aunque esa noche no me apetecía beber la verdad, durante la cena estuve entretenido hablando con cualquiera, el muchacho se sentó junto a su madre y mi amiga Patri, en uno de los momentos Patri se levanta y le dice que se sentara cerca mío que seguro que tendría mejor conversación. 

 
 

  • - ¿Te gusta la tortilla de patata?, me pregunto 

  • - Si, pero con cebolla 

  • - Y a mi 

  • - ¿Qué tal el costado? 

  • - Bien ya casi ni me duele 

  • - Me alegro 

  • - Gracias 

 
 

Sin pensarlo como el día anterior dejó caer su cabeza sobre mi hombro y apoyando la frente sobre el dio un largo suspiro y se marchó. 

No me percate si alguien nos vio y me dio igual la verdad, continué con la velada donde de pronto apareció una cantidad desbordada de dulces, acompañados de cantidades industriales de alcohol, casi llegando a las doce cada uno teníamos un papel preparado con los deseos y una vela para poner en la piscina, Aitor iba y venía de su cuarto, escribió en una hoja y doblándola se acercó a todos y especialmente cerca mía y cada uno iba quemando sus deseos. Con música clásica de fondo, la terraza llena de velas, el cielo despejado, la brisa de junio a medianoche que aun te apetece taparte un poco, sentí como una mano se posaba en mi hombro y acercándose a mi oreja me dijo: 

 
 

  • - Solo deseo algún día poder abrazarte y desearte y que no sea un delito. 

 
 

No le conteste, no pude, un nudo en la garganta se me atravesó y durante un buen rato no podía ni deseaba hablar, me acerque a la zona donde menos jaleo había y encendiendo un cigarro me hice una promesa. 

 

Varios meses después.
 

Llamadlo el destino o lo que fuese pero los siguientes dos años pasaron muy rápidamente, en el tema laboral cada vez tenía más responsabilidades, que a la vez me daba más quebradero de cabeza, pero me dejaba más tiempo para los míos, mi círculo de amigos se amplió un poco más y dentro de ese círculo sin buscarlo Sandra fue uno de mis grandes confesores, compañías y risas de esos años, y por consiguiente de Aitor, Sandra cada vez que nos veía juntos disfrutaba con nuestra complicidad, dejamos el tema aparcado esa noche de San Juan y lo que hicimos fue crear una amistad en la cual él como menor y yo como adulto responsable realizamos desde rutas de senderismo, buscar sitios donde saltar, hacer pádel-surf e incluso que me enganchara a los videojuegos, se creó en algunos momentos una familia y mientras las reuniones se alargaban y los días y meses pasaban en el recuerdo quedaron esas lágrimas. 

 
 

Aitor cada año estaba más guapo, creció como es natural más, su cuerpo se perfilo y se abulto en zonas donde él ni se había imaginado, era delgado y fibrado, un día sin avisar vino a mi casa y desde la valla se aupó y se llevó una sorpresa al descubrirme limpiando la entrada desnudo, le vi allí subido con los ojos como platos y sin dejar de mirarme. 

 
 

  • - Hola Aitor, ¿quieres pasar?.

  • - Pues no se .

  • - Si te molesta que vaya desnudo me visto .

  • - No tranquilo .

 
 

Abrí la verja y entró, no era la primera vez que venía a mi casa, habíamos celebrado algún que otro cumpleaños y demás allí, pero por respeto nunca ni comente ni me desnude, aunque fuera mi casa. Entre a la casa y deje la escoba en su sitio, me acerque al salón y me lo encontré desnudo. 

 
 

  • - Aitor no es necesario que te desnudes. 

  • - ¿Por qué? Es tu casa y se va como tu digas. 

  • - Ya, pero no es obligatorio.

  • - ¿Me visto? .

  • - ¿Estas cómodo?. 

  • - Mucho .

  • - Pues ya está, eso es lo importante. ¿Como que te ha dado por venir?. 

  • - He cogido la bici para llevar los papeles para la Universidad y volviendo me pillaba cerca y aquí estoy. 

 
 

Allí estaba  señor, con 17 años y desnudo en mi salón, con un cuerpo donde no cabía la posibilidad de no morder y mi incapacidad para no soltar lo primero que pienso. 

 
 

  • - Me alegro que estes aqui, bonito pene, digo bonito cuerpo, joder¡¡¡ paseo¡¡¡ 

 
 

De la risa que le entro casi se ahoga y yo de verle casi me hago pis, al menos mi mente sucia hizo relajar el ambiente. 

 
 

  • - ¿Quieres tomar algo? 

  • - Una coca Zero 

 
 

Saqué una bandeja con dos cocas Zero y unas papas y me metí en la piscina, el me siguió, en su momento pensé en haber hecho la piscina más grande, sentándose frente a mi sumergió su cuerpo y estiro las piernas, las mías flotaban y las suyas me seguían. 

 
 

  • - Desde que te conocí me fijé mucho en tus pies , -su mirada me mataba.

  • - Son bonitos sí, creo, -mi mirada se quedó en sus pies, mi mente me decía metetelos en la boca ¡ya¡. 

  • - Hace poco leí un libro sobre los fetiches sexuales y flipé con la cantidad de ellos que ahí .

  • - Lo , cada uno tiene sus gustos , y pensé.- los mios son comerte y lamerte hasta donde no te ha dado la luz.

  • - Algún día espero poder hacerlos realidad , -me dijo con media sonrisa.

 
 

Agarró el vaso de bebida y pego pequeños sorbos. De vez en cuando nuestros penes asomaban y se dejaban llevar por la mirada del otro.

 
 

  • - ¿Entonces ya tienes todo para la Universidad? 

  • - Casi, me falta un papel y una foto 

  • - ¿Estas nervioso? 

  • - Bueno nervioso no estoy, estoy con ganas de descansar de esto, voy aprovechar el verano para trabajar en el camping de la playa de Luz, para trabajar con los turistas alquilando todo tipo de deporte acuático. 

  • - ¡¡¡Enhorabuena¡¡¡¡ 

  • - ¡¡Graci¡¡¡as 

  • - ¡Como me alegro y además de lo que te gusta¡, - me invadió tal felicidad que en esa ocasión fui yo el que se acercó a darle un abrazo, sentí su cuerpo mojado junto al míoapoyé mi cabeza en su hombro y lo apreté fuerte contra mí. 

 
 

  • - Perdona ,- le dije mientras me separaba de el.

  • - ¿El que? .

  • - Nada, solo que estamos los dos aquí en pelotas y bueno mi cabeza , - me ruborice.

  • - Me gustan tus abrazos, me he acostumbrado a ellos, no te he dado uno al llegar porque estabas todo tenso, pero a dártelo iba .

  • - Lo , por eso me he ido sin terminar de barrer , - una carcajada destenso el ambiente.

  • - Jajaja .

 
 

Continuamos hablando y poniéndonos al día, era como hablar con alguien de mi edad, tenía la cabeza y las manías de un adulto, había sacado todo sobresalientes y además se quería sacar el carnet, hacía cada vez más cosas con nosotros que con sus amigos y no le llamaba la atención salir de fiesta, lo llamaba una pérdida de tiempo y de neuronas, cada año flipaba más con él. 

 
 

El verano pasó como cada año, rodeado de cerveza, olor a crema bronceadora y galán de noche, cenas interminables, días de playa con la espalda roja y alegría sobre todo mucha alegría.


 El otoño pasó como de normal en la costa, de lado, el cumpleaños de Aitor era el doce de Diciembre, justo un mes antes que el mío, su madre decoró la casa y tras reunir a casi más de cincuenta personas, Aitor apareció como si nada de la Universidad y para nuestra sorpresa su primera reacción fue llorar como un niño, allí estábamos todos detrás de cortinas, sofás y mesas y el en la puerta con lágrimas en los ojos de la emoción, me busco y cuando me encontró se abalanzó sobre  y dándome un gran abrazo se tranquilizó, tras lo que continuó abrazando y besando al resto. 

La cara de su madre, su padre, su abuela y el resto de familia fue un poema, yo intente por todos los medios parecer natural, pero en mi era imposible. 

 
 

  • - ¿Jesús puedo hablar contigo un momento?, me pregunto su madre 

  • - Claro .

 
 

Ya en su cuarto: 

 
 

  • - Jesús nunca pensé que me fuera a pasar esto y que me entraron celos menos, solo dime por favor, ¿mi hijo y tú tenéis algo? .

  • - Una amistad .

  • - ¿Te has liado con mi hijo? 

  • - Nunca .

  • - ¿Te gustaría? 

  • - No lo se .

  • -Joder Jesús es mi hijo y  tienes casi cuarenta tacos enserio de verdad me estás diciendo que te gustaría, que es mi hijo .

  • - Lo de que es tu hijo me ha quedado muy claro .

  • - Pero de verdad me entiendes o me estoy volviendo loca. 

  • - Te entiendo .

  • - ¿Y por qué entonces? ¿Por qué la primera persona a la que ha ido abrazar ha sido a ti? 

  • - No te puedo contestar a eso porque no lo se .

  • - ¿Le quieres? 

  • - Si .

  • - Joder Jesús, que es un crío 

  • - Y yo soy un adulto que no ha hecho nada, solo ser su amigo y si se ha malinterpretado algo no es a  a quien deberías hacer el primer grado,- hasta ahi aguante, pero ya no podia mas. 

  • - Lo siento, pero cuando le he visto entrar y he visto su cara, se le han saltado las lágrimas de la alegría y mientras sus ojos húmedos buscaban a alguien, mi deseo era mírame hijo y cuando se abalanzó hacia ti, algo se rompió dentro de mi .

  • - De verdad que lo siento ,- no podía decir nada mas.

 
 

Lloramos abrazados durante unos minutos cuando escuchamos la puerta abrirse. 

 
 

  • - Mamá, ¿has visto a Jesús?, preguntó mientras entraba.

  • - Estoy aquí Aitor .

  • - Pero, ¿qué os pasa?, preguntó mientras se arrodillaba ante nosotros .

  • - Hijo .

  • - Si mama .

  • - ¿Quieres a Jesús? .

  • - Si .

  • -¿ Pero no como amigo sino como algo más? 

  • - Si.

 
 

Fue el momento más incómodo de toda mi vida. 

 
 

  • - Jesús podrías dejarnos un momento a mi madre y a mi por favor vor.

  • - Claro.

 
 

Se sentó en mi sitio y antes de irme cogió mi mano y me la beso. 

 
 

  • - Gracias Jesús, ¿Qué quieres saber? .

  • - Todo hijo todo .

  • - Pregunta. 

  • - Me da igual lo que seas lo sabes, pero con Jesús, te dobla la edad. 

  • - Primero Jesús y yo únicamente somos amigos, lo que podamos sentir el uno por el otro aún no está claro, por que acabo de cumplir dieciocho años hoy mismo y lo que antes podía ser un delito ahora no lo es. 

  • -¡¡¡ Me estás diciendo que quieres¡¡¡ 

  • - No mamá te digo que quiero a Jesús mucho, que desde que lo conozco soy mejor persona, que la edad me la paso por.... bueno eso, y que te quiero mamá más que a nadie en el mundo y entiendo por qué viene todo esto, estabas esperando que cuando entre la primera persona que fuera a buscar fuera a ti y no ha sido así, lo siento, es lo único que te puedo decir. 

  • - Estoy un poco descolocada, nunca me imaginé esto .

  • -Nosotros tampoco mama, todo ha salido de esta manera y así está bien, no  lo que va a pasar, pero lo que si se es que te quiero a mi lado. 

  • - Lo estaré .- se abrazaron.

 
 

Tras un largo sorbo de cava y las miradas de desaprobación de la multitud, decidí salirme fuera a fumar con una botella de cava y dos copas. 

El interior de la casa era de un silencio sepulcral, mire hacia al mar y respire hondo. 

 
 

  • - Bueno creo que no hay que contaros nada, gracias por venir de verdad, si queréis quedaros estáis en vuestra casa y si a alguien le molesta que salga ahí fuera a estar con la única persona que me apetece estar en este momento por favor le invito a salir de casa de mi madre y de mi vida. 

  • - Hijo no es necesario esto. 

  • - Lo que no es necesario es que como yo soy el pequeño y el al ser el adulto responsable se le cargue con la culpa y para que lo sepáis todos, ese hombre que ahí hay fuera me ha respetado desde el día que me conoció y nunca nunca ha intentado nada, a lo mejor soy yo el culpable y no el. 

 
 

Salió y cerrando de un portazo dejó a los invitados en silencio de nuevo, había oído cada palabra, me gire para mirarle, él se acercó lentamente a  y cuando se encontraba lo bastante cerca se desplomó sobre  y lloro, lloro durante un rato eterno, donde no había consuelo, le dolía el alma y eso necesita su tiempo, en ningún momento salió nadie y no me importo, acerque una silla y sentándome primero le pedí que se sentara sobre  y se dejara llevar, lo acune como a un bebé, le besaba la cabeza y los dedos de la mano, el continuaba con la cabeza en mi pecho, los sollozos cada vez eran más débiles, alargó sus brazos y me apretujo fuerte. 

 
 

  • - ¿Me quieres? 

  • - Si , mucho.

  • - Y yo a ti, ¿por qué parece algo malo? .

  • - Entiende que la gente tiene sus propios prejuicios y si no lo ha vivido nunca ni en su entorno tampoco, les parece algo demoledor, al principio ser gay era igual de duro, has tenido la suerte de nacer en una época donde los que antes de ti hicieron grandes cosas para conseguir esto. 

  • - ¿Llegarán a entenderlo? .

  • - Algunos si y otros no, lamento que te hayan recibido los 18 de esta manera .

  • - No es culpa tuya .

  • -Nuestra. 

  • - Nuestra. 

  • - ¿Puedo ver tu cara mientras hablamos por favor? .

 
 

Levantó su cara y comprobé que no deseaba ver otra cara tan linda cerca. 

 
 

  • - ¿Mejor? ,- le pregunté.

  • - Mirarte a los ojos siempre será lo mejor que haga en el mundo. 

 
 

Y ahí ante las atentas miradas y bajo la luna de diciembre nuestros labios se encontraron. 

 
 

A mi edad había tenido relaciones, no muy duraderas pero relaciones, desde hacía cinco años había decidido que si no llegaba alguien que me hiciera lo feliz que merecía ser no me interesaría y llegó Aitor, en ningún momento fue fácil, pero no entre nosotros si no por el entorno, la gente a veces es más estúpida de lo que parece y le encanta meterse donde no le llaman, no voy a contar todos los problemas que tuvimos pero al final decidimos que se viniera a vivir a mi casa, donde podría estudiar y trabajar sin necesidad de aquello, la relación con mis amistades cambiaron, no con todas pero con algunas que creía yo duraderas, se fueron como la nieve en Junio, en mi trabajo no afecto en nada, igual que a él, que estudiaba a media hora de donde vivíamos. Antes de verano se mudó y tras unos primeros años raros por la situación, de repente un día todo se aposento y volvió casi a la normalidad, sufrí por el en muchos momentos, que no acepte tu familia lo que más quieres, duele, pero es un chico entero, sincero, cariñoso y con la cabeza bien asentada. 

 
 

7 años después 

 
 

Para mi cumpleaños Aitor invitó a familiares y amigos a nuestra casa, y tras comer y beber como si no hubiera un mañana, Aitor apagando la música hablo: 

 
 

  • - Hola, aunque ya lo he hecho personalmente, pero de nuevo agradeceros que estéis aquí y también deseo que estéis también el 21 de junio .

  • - ¿Pero ese no fue el día que? 

  • - Si amor .

 
 

Arrodillándose ante mí sacó un anillo y me pregunto: 

 
 

  • - Gracias por estos 10 años, ¿quieres celebrarlo el 21 de junio conmigo y brindar por 10 años más? 

  • - Siempre será sí. 

 
 

Colocando un anillo en mi dedo Aitor me beso ante mi familia y la suya, igual que el día de la celebración e igual que mañana. 

 
 

El amor no entiende de edades, sobre todo cuando son consentidas. Viva el amor y la felicidad. 

 

Continuará...
 


 

RelAtO. La FaCuLtAd NuDiStA, paRtE 6

Rutina de fines de semana Después de una semana intensa como profesor, David buscaba un ritmo más calmado los fines de semana. S...