1.2.26

PecHiToS lIndOS











 

reLaTo. SaUnA 5




Viernes, 23:47.

El club se llama “ABISMO”.

Luces estroboscópicas rojas, música industrial a 140 bpm, olor a cuero mojado y semen fresco.

Víctor, Eric y Leo entran juntos, sin camisetas, solo arneses de cuero negro y botas militares. En la mochila: un collar de perro con cadena, un speculum de acero quirúrgico, un frasco de 50 ml de poppers “Jungle Juice Platinum” y un cartel improvisado:
“USO LIBRE – NO CONDON – FILMA SI QUIERES”.

El DJ los anuncia por megafonía:
«¡Escenario principal: show de dilatación extrema en 5 minutos!».

La multitud ruge.

En el centro del escenario: una camilla ginecológica de acero con estribos, focos quirúrgicos y cuatro cámaras GoPro en 4K. Debajo, un cubo de hielo y un altavoz que vibra al ritmo del bajo.

Eric sube primero. Se tumba boca arriba, piernas en estribos, culo al borde. Víctor le pone el collar y engancha la cadena al techo.
Víctor (susurrando al micrófono):
«Mirad qué agujero virgen traemos hoy. ¿Quién quiere ver cómo se lo convertimos en túnel de tren?».

Aplausos.

Leo abre el speculum: 20 cm de largo, cuatro valvas de acero. Lo lubrica con un chorro de crisco caliente que chorrea por las bolas de Eric.

Leo:
«Respira, puta. Vamos a abrirte hasta que quepan dos puños y mi polla gorda».

Eric gime, la polla ya tiesa apuntando al techo.

Eric:
«Usadme como os salga de los cojones. Quiero salir de aquí sin poder sentarme».

Víctor inhala poppers y se los pasa a Eric. Tres inhalaciones profundas. El mundo se dilata.

Leo introduce el speculum cerrado. Un giro lento: clac, clac, clac. Cada valva se abre 2 cm. A los 8 cm el agujero de Eric es un cuadrado perfecto, rosa brillante, la próstata hinchada como un tomate.
Leo:
«Mirad esto, cabrones. Se le ve hasta el latido del corazón».

Flash de móviles.Víctor mete la mano entera por el hueco del speculum. Dedos abiertos, masajea la próstata desde dentro. Eric grita, eyacula sin tocarse: cinco chorros que salpican la primera fila.

Víctor:
«¡Eso es! Leche gratis para los que pillen».

Un desconocido de la multitud sube al escenario, invitado por Víctor. 1,90 m, barba roja, polla de 22 cm tatuada con “BREEDER”.

Víctor:
«Tú, pelirrojo. Mete la polla por el speculum. Quiero que le folles las tripas sin sacar el hierro».

El pelirrojo escupe en la cabeza y empuja. La polla entra junto al speculum, rozando las valvas frías. Eric aúlla, el cuerpo en arco.

Pelirrojo:
«Joder, está tan abierto que noto el aire».

Leo saca el speculum de golpe: SCHLOOOP. El agujero queda abierto 9 cm, un cráter rojo que palpita.

Leo y Víctor se arrodillan.
Leo:
«Doble fist, ya».Cuatro manos lubricadas. Primero los puños cerrados, luego abiertos dentro. Eric llora, babea, la polla goteando sin parar.

Eric:
«Más… Rompedme el culo… Quiero sentirlo en la garganta».Víctor saca el puño y mete la polla junto al de Leo: doble polla + puño de Leo. El agujero se estira 20 cm.

Leo:
«Mira cómo se traga tres brazos de hombre».La multitud corea: «¡Fist! ¡Fist! ¡Fist!».

Un segundo desconocido sube: negro, 27 cm de polla, venas como cuerdas.
Negro:
«¿Puedo unirme?».
Víctor:
«Mete la tuya. Queremos que le salga por la boca».

Tres pollas + puño. El agujero es un caos de carne, semen y crisco. Eric está en trance, ojos en blanco, hablando en lenguas. 

Eric:
«Llenadme… Hacedme preñadito… Quiero llevar vuestras crías».El pelirrojo se corre primero: chorros calientes que inundan el recto, rebosan como lava blanca.

Pelirrojo:
«Toma carga, cerda».

El negro le sigue: 12 pulsos, semen tan espeso que se queda dentro como gel.

Negro:
«Ahí va mi ADN, puta».Leo se corre dentro del puño, mezclando su leche con la de los otros.

Leo:
«Siente cómo nada mi semen buscando óvulos».Víctor se guarda para el final. Saca todo, el agujero abierto 22 cm, un túnel negro que chorrea ríos blancos. Mete el brazo entero hasta el codo.

Víctor:
«Voy a tocarte el estómago desde dentro».Gira el brazo, masajea el sigma. Eric eyacula otra vez, esta vez orina de placer, chorro dorado que moja al DJ.

Víctor saca el brazo chorreando, se sube a la camilla y cabalga el agujero como un coño. Entra y sale a 200 bpm.

Víctor:
«¡Cámara, zoom en el rosebud!». 

Close-up en la pantalla gigante: el rosebud de Eric sale 5 cm con cada retirada, rojo, hinchado, brillante.

La multitud forma una cola. Víctor grita:
«¡Diez euros la follada, veinte el fist! ¡Sin condón, sin preguntas!».

Durante 18 minutos seguidos, 27 desconocidos usan el agujero: pollas de todos los tamaños, puños, botellas de cerveza, un mango de bate. Cada uno deja su carga dentro. Al final, el vientre de Eric está hinchado como a los 6 meses.Leo introduce un embudo de acero.
Leo:
«Hora del cóctel».Víctor sube al escenario con una jarra de 2 litros: mezcla de las 27 corridas, su propia orina y poppers. La vierte por el embudo. Eric traga aire, el líquido gorgotea dentro.

Eric:
«Más… Llenadme hasta el esófago».

El embudo se desborda, semen por la nariz, por la boca.

Víctor tapa el agujero con un plug inflable de 18 cm. Lo hincha hasta 25 cm.

Víctor:
«Te vas a casa así. Si se te cae, te azoto en la plaza».

Bajan del escenario. Eric camina en cuclillas, el plug vibrando al ritmo del bajo. La cadena del collar en la mano de Víctor.En la darkroom, Víctor lo ata a una cruz de San Andrés.
Víctor:
«Ronda dos: solo para miembros VIP».Durante 40 minutos más:
  • Electrodos en los huevos (nivel 8).
  • Agujas hipodérmicas en los pezones llenas de suero y semen.
  • Lengua de Leo dentro del plug, lamiendo a través de los agujeros.
Eric se corre otras tres veces, cada orgasmo más seco, hasta que solo sale aire y lágrimas.

A las 03:12, Víctor lo desata. El plug sale con un sonido de champán: POOOOP. Un río blanco de 2,3 litros cae al suelo. La multitud aplaude.

Víctor se arrodilla y lame el charco, escupe la mezcla en la boca de Eric.
Víctor:
«Traga tu coño colectivo, amor».

Eric traga, besa a Víctor, comparte el sabor con Leo y los 27 desconocidos que se turnan.

Salen a la calle a las 04:05. Eric desnudo, solo el collar y el arnés, semen seco en la cara, el culo abierto como un puño cerrado al revés.

En el taxi, Víctor le mete cuatro dedos y susurra:
Víctor:
«El viernes que viene: plaza pública, mediodía, gradas llenas. ¿Te atreves?».

Eric, con la voz rota:
«Tráeme un altavoz para que todo el barrio oiga cómo me hacéis madre».

El taxista acelera, el culo de Eric chorrea sobre el asiento de cuero.

Fin de escena.



PaJeÁnDoSe











 

31.1.26

reLaTo. SaUnA 4





Siete días exactos.
Víctor abrió la puerta de su ático a las 22:07 con una sola palabra:

«Desnúdate».
Eric entró cargando una mochila negra que pesaba como un pecado. La dejó caer en el hall y se quitó la ropa en cuatro movimientos: camiseta, vaqueros, bóxers, calcetines. Su polla ya latía contra el ombligo, la cabeza brillante de precum acumulado. Víctor lo esperaba desnudo, el cuerpo aceitado, los tatuajes relucientes bajo focos rojos empotrados. En el centro del salón: una estructura de acero con argollas, una máquina de follar Sybian modificada y, en la mesa de mármol, el arsenal prometido. Un amigo.
Se llamaba Leo: 1,95 m, piel café con leche, polla de 24 cm recta como una barra de hierro y huevos rasurados que colgaban bajos. Leo sonrió, se lamió los labios y dijo: «Víctor me dijo que tu culo es adictivo. Vamos a comprobarlo».
Víctor pulsó un mando y la máquina cobró vida: un brazo hidráulico con un dildo de 28 cm de silicona negra, venas gruesas, cabeza bulbosa. Eric se arrodilló en la tarima acolchada, nalgas abiertas, el agujero ya lubricado y reluciente. Leo se colocó detrás y escupió un chorro largo directo al centro. «Respira, puta». El dildo mecánico se alineó. Víctor ajustó la velocidad a 80 rpm y profundidad máxima. Un zumbido grave y la cabeza atravesó el anillo con un pop húmedo. Eric gritó, la próstata aplastada al instante. La máquina empezó a bombear: dentro, fuera, dentro, fuera, 3 cm por segundo, sin piedad. Cada embestida hacía que su polla saltara y goteara un hilo continuo de precum al suelo. Leo se arrodilló delante y le metió la polla hasta la garganta. Eric se ahogó, lágrimas cayendo, pero Leo agarró su cabeza y folló su cara como un coño: bolas golpeando barbilla, saliva chorreando por el pecho. Víctor observaba, masturbándose lento, la polla curvada goteando sobre el mármol. «Cambio», ordenó Víctor. Paró la máquina y sacó el dildo con un sonido de succión obsceno. El agujero de Eric quedó abierto 5 cm, rojo, palpitante, un túnel que pedía más. Leo se tumbó boca arriba y tiró de Eric encima.

 Impalado de un solo bajón: 24 cm de carne viva hasta las entrañas. Eric jadeó, los ojos en blanco, el vientre abultado por la forma de la polla. Víctor se colocó detrás y empujó su propia polla junto a la de Leo. Doble penetración brutal. El culo de Eric se estiró al límite, el anillo ardiendo, los dos glandes frotándose dentro. «Siente cómo nos rozamos en tu interior, cabrón», gruñó Víctor. Empezaron a moverse en contrafase: uno dentro, otro fuera, luego al unísono, cuatro bolas aplastadas contra el perineo. Leo mordió un pezón de Eric hasta sangrar. Víctor azotó las nalgas con la palma abierta: 20, 30, 40 golpes que dejaron la piel violeta. Eric lloraba de placer, la polla explotando sin manos: chorros blancos que salpicaron el pecho tatuado de Leo. El orgasmo lo hizo apretar como un puño y Leo rugió, inundando su interior con semen caliente. No pararon. Víctor sacó su polla chorreante y la metió en la boca de Eric para que limpiara. Leo se retiró y el agujero quedó abierto, semen goteando en riachuelos blancos. Víctor enchufó un inflador: un plug de látex negro que hinchó dentro hasta 15 cm de diámetro. Eric gritó, el culo convertido en un globo, la próstata aplastada. La máquina volvió a la vida, esta vez con un cabezal de fist: un puño de silicona que entró y salió a 120 rpm. Cada golpe sacaba un chorro de semen y lubricante. Leo se masturbó sobre la cara de Eric, eyaculando una segunda vez: rayas espesas que cubrieron ojos, nariz, lengua. Eric lamió todo, tragando como un perro sediento. Víctor desató a Eric y lo llevó a la estructura de acero. Brazos arriba, tobillos abiertos, cuerpo en X. Encendió un vibrador de próstata remoto y lo introdujo hasta el fondo. Nivel 10. Eric se convulsionó, la polla morada goteando sin parar. Leo se colocó detrás y fistó con la mano real: lubricante caliente, puño entero entrando y saliendo, nudillos rozando el vibrador. El sonido era puro porno: schlop-schlop-schlop. Víctor se arrodilló y succionó la polla de Eric mientras Leo lo fist-follaba. Lengua en frenillo, dientes suaves, garganta profunda. Eric se corrió otra vez, semen amargo inundando la boca de Víctor, que lo escupió de vuelta sobre la cara de Eric. «Ahora el final», anunció Víctor. Desconectó todo y los tres se tumbaron en la alfombra persa. Eric en el centro, boca arriba. Leo se sentó sobre su cara, huevos en la boca, ano en la nariz. Víctor levantó las piernas de Eric hasta los hombros y volvió a meter polla y puño a la vez: doble fist con su propia polla dentro. Imposible, pero real. El culo se abrió 18 cm, el puño de Leo entró por el otro lado desde la boca de Eric, rozándose dentro del cuerpo. Eric gritó dentro del culo de Leo, el sonido amortiguado. Los tres se movieron al unísono: Víctor fist-follando, Leo cabalgando la cara, Eric masturbándose con ambas manos. El orgasmo colectivo llegó como un tsunami. Leo eyaculó sobre el pecho de Eric, Víctor inundó el interior con una tercera carga espesa, Eric explotó entre sus dedos, chorros que llegaron al techo. Se derrumbaron en un charco de fluidos. El vibrador seguía zumbando dentro de Eric, ahora en nivel aleatorio. Leo lamió el semen del suelo, Víctor besó a Eric compartiendo sabores. A las 02:14, Eric aún temblaba. Su agujero era un cráter rojo, hinchado, incapaz de cerrarse. Víctor lo tapó con un plug de acero de 10 cm y susurró: «Te lo quitas el domingo. Con foto». Leo se duchó primero, salió desnudo y dejó un beso en la frente de Eric. «Vuelvo cuando quieras un trío de verdad». Víctor llevó a Eric en brazos al dormitorio. Lo acostó boca abajo, enchufó un masajeador de próstata y lo dejó encendido toda la noche. Cada vibración era un recordatorio: siete días más y repetirían, pero esta vez en público. Eric se durmió con la polla dura, el culo lleno y la boca saboreando tres corridas distintas.

En el salón, la máquina seguía encendida, el dildo goteando lubricante como una promesa.



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